Un estudio publicado en la revista Información Comercial Española (ICE) estima que la población de 16 a 66 años en España caería un 46% si cesaran los flujos migratorios, pasando de 33 millones a 18 millones en 2070.
España perdería alrededor de 15 millones de personas en edad de trabajar de aquí a 2070 si dejara de recibir población migrante. El cálculo parte de un artículo publicado en la revista Información Comercial Española (ICE), que estima que la población de 16 a 66 años caería un 46% en un escenario sin nuevos flujos migratorios. El país pasaría de unos 33 millones de personas en edad laboral a cerca de 18 millones en 2070.
El dato resume uno de los grandes retos económicos de España: el envejecimiento. Según el artículo, firmado por José Ignacio Conde-Ruiz, Clara I. González y Miguel Díaz-Salazar, la inmigración no elimina ese desafío, pero reduce de forma importante su impacto. El análisis utiliza las proyecciones demográficas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), que indican que España alcanzaría los 54,6 millones de habitantes en 2070 en el escenario central, mientras que si el saldo migratorio fuera nulo, la población bajaría hasta 33,7 millones.
La tasa de dependencia, que compara la población mayor de 67 años con la de 16 a 66, sería del 44,9% en 2070 en el escenario central del INE. Con flujos migratorios nulos, subiría hasta el 71,1%. Esto implicaría una mayor presión sobre las pensiones y las finanzas públicas.
Entre 2000 y 2019, la llegada de población migrante mitigó cerca del 60% del deterioro del dividendo demográfico en España. Sin inmigración, la proporción de población en edad de trabajar habría caído a un ritmo anual del 0,39%; con inmigración, esa caída fue del 0,16%. Entre 2020 y 2024, la tasa de empleo creció 0,22 puntos porcentuales más al año en el escenario con inmigración que en el escenario sin ella.
En 2024, la población nacida en el extranjero tenía una edad media de 41,3 años, frente a los 45,1 años de la población nacida en España. Su tasa de empleo era del 60,37%, por encima del 50,1% entre los nacidos en España, aunque también soportaban mayor desempleo: 15,42% frente al 10,09%.
Los autores aclaran que sus cálculos son prudentes y no incluyen otros posibles impactos sobre la economía, como el papel de los trabajadores migrantes en los cuidados o su complementariedad con otros empleados.
