El conflicto en el Golfo Pérsico evidencia que la geopolítica actual incluye cadenas de suministro, energía, tecnología y alimentos. Los chokepoints, o puntos de estrangulamiento, operan como cuellos de botella que impactan en los flujos comerciales y en la agricultura mundial.
Una de las lecciones del nuevo escenario internacional, con el conflicto del Golfo Pérsico como foco, deja en evidencia que la geopolítica contemporánea ya no se organiza únicamente alrededor de territorios y ejércitos. Esa visión ampliada incluye elementos como cadenas de suministro, energía, tecnologías, alimentos y chokepoints estratégicos.
Los chokepoints son puntos de estrangulamiento que operan como cuellos de botella y afectan los flujos comerciales, la información y las finanzas globales. Se clasifican en tres categorías principales: físicos/energéticos, tecnológicos/digitales e institucionales/financieros.
En la categoría de chokepoints físicos/energéticos se destacan los estrechos marítimos por los que circulan granos, fertilizantes y agroquímicos. Por el estrecho de Ormuz, epicentro del conflicto actual, circula el 20% del petróleo mundial, un porcentaje significativo de gas natural licuado y el 30-35% del comercio mundial de fertilizantes. La agricultura moderna depende de energía fósil y petroquímica, por lo que cuando estos flujos se interrumpen, la producción y el comercio agrícola son afectados antes que cualquier otro sector industrial, generando alteraciones en los precios globales en pocos días.
Otra dimensión son los cuellos de botella tecnológicos y digitales, claves para la agricultura intensiva en conocimientos. Esta ya no solo depende de tierra, agua y fertilizantes, sino también del funcionamiento de satélites, internet y conectividad rural, software, chips y maquinaria agrícola, datos e inteligencia artificial, biotecnología, edición génica y propiedad intelectual. Las futuras disputas agrícolas a nivel mundial no serán solo por tierras o agua, sino por datos, algoritmos y capacidad tecnológica.
Una tercera categoría son los puntos de estrangulamiento institucionales, financieros y de gobernanza, representados por temas regulatorios. Ejemplos son los estándares fitosanitarios internacionales, las normas de etiquetado de la Unión Europea y los acuerdos de la OMC sobre subsidios agrícolas.
La distancia física en línea recta entre Buenos Aires y el estrecho de Ormuz es de 14.000 kilómetros, pero las consecuencias del funcionamiento de estos chokepoints confirman una relación de mucha mayor cercanía. Asume especial relevancia conocer los desafíos que impone la hora actual, buscando dar respuesta a “por dónde pasa el comercio”, “quién controla los recursos estratégicos” y “quién emite y controla las regulaciones a nivel mundial”.
La agricultura del siglo XXI no se juega solo en las zonas rurales. Se define también en los estrechos marítimos, en los centros de datos, en las bolsas de valores y en los laboratorios de edición genética. Descifrar su importancia es entender la compleja dinámica de la geopolítica global de alimentos y los retos que representan para la Argentina.
