En el Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad, expertos en medicina reproductiva advierten que muchas mujeres desconocen su reserva ovárica hasta que intentan concebir. Conocer este indicador a tiempo permite tomar decisiones informadas sobre el futuro reproductivo.
Buenos Aires, 7 de junio – Junio es el Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad, una iniciativa que busca generar conciencia sobre la salud reproductiva. En este contexto, especialistas en medicina reproductiva señalaron que muchas mujeres recién comienzan a informarse sobre fertilidad cuando ya están buscando un embarazo.
La postergación de la maternidad es una tendencia creciente. Razones profesionales, económicas o personales llevan a que cada vez más mujeres planifiquen la maternidad en etapas más avanzadas de la vida. Sin embargo, la fertilidad femenina mantiene una estrecha relación con la edad.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, uno de los conceptos que más buscan difundir los especialistas es el de reserva ovárica. Se trata de la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios y constituye uno de los principales indicadores del potencial reproductivo femenino. El desafío es que, a diferencia de otras condiciones de salud, la disminución de la reserva ovárica generalmente no presenta síntomas.
“Muchas mujeres conocen qué es la reserva ovárica recién cuando comienzan a buscar un embarazo. Nuestro desafío es que esa conversación ocurra antes, para que puedan tomar decisiones reproductivas con mayor información y previsibilidad”, afirmó el Dr. Fabián Lorenzo (M.N. 80.117), vicepresidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER).
Actualmente existen estudios que permiten estimar la reserva ovárica. Entre los principales se encuentran la determinación de la hormona antimülleriana (AMH) y la ecografía para el recuento de folículos antrales. Los especialistas aclararon que la reserva ovárica es solo una parte de la historia. “La mayoría de las mujeres no presenta síntomas. Por eso hablamos de prevención y de la importancia de evaluar la fertilidad antes de que aparezcan dificultades para lograr un embarazo”, declaró el Dr. Agustín Pasqualini (M.N. 102.009), presidente de SAMER.
Según explicó el especialista, la fertilidad comienza a disminuir gradualmente después de los 30 años y el descenso suele acelerarse a partir de los 35. Además, dos mujeres de la misma edad pueden tener realidades reproductivas completamente distintas.
Uno de los conceptos que buscan instalar los especialistas es la diferencia entre edad cronológica y edad reproductiva. Muchas mujeres se sienten jóvenes y saludables a los 35 o 40 años, pero los ovarios tienen su propio reloj biológico. Una menstruación regular o un buen estado general de salud no necesariamente reflejan el potencial reproductivo. Tener una reserva ovárica normal no garantiza la fertilidad futura.
“Muchas pacientes creen que una reserva ovárica normal garantiza su fertilidad futura, pero la reserva ovárica nos informa principalmente sobre la cantidad de óvulos disponibles. La calidad ovocitaria sigue estando estrechamente relacionada con la edad y continúa siendo uno de los factores más importantes para lograr un embarazo”, sostuvo la Dra. Leticia Solari (M.P. 14.033), secretaria de SAMER.
Los especialistas observaron que cada vez más mujeres buscan conocer su situación reproductiva antes de intentar un embarazo. Según datos observados por los profesionales, la edad promedio de consulta pasó de los 39 a los 35 años en los últimos años, reflejando un creciente interés por acceder a información de manera preventiva.
En este contexto, la preservación de fertilidad aparece como una alternativa para quienes desean postergar la maternidad. Los expertos destacaron que el momento en que se toma esa decisión también importa. No es lo mismo conocer el estado de la fertilidad o preservar óvulos a los 30 que hacerlo a los 38 años. La edad continúa siendo uno de los principales factores que impactan tanto en la cantidad como en la calidad de los óvulos disponibles.
El mensaje de los especialistas apunta a que cada mujer pueda acceder a información confiable, comprender cómo evoluciona su fertilidad y contar con más herramientas para decidir cuándo y cómo construir su proyecto de maternidad.
