Una encuesta internacional revela que el 80% de los argentinos ya utiliza inteligencia artificial, aunque más de la mitad duda de la veracidad de sus respuestas. El estudio también señala que un 31% recurre a estos sistemas para desahogarse emocionalmente.
Mientras el Gobierno nacional impulsa políticas para convertir a Argentina en un polo de desarrollo de inteligencia artificial (IA), una encuesta internacional muestra que la sociedad ya adoptó masivamente estas herramientas, aunque con niveles significativos de desconfianza.
El presidente Javier Milei defendió en una columna publicada en el diario Financial Times la necesidad de mantener a la IA libre de regulaciones prematuras y anunció iniciativas para atraer inversiones tecnológicas mediante beneficios fiscales y marcos jurídicos especiales, bajo esquemas similares al denominado “Súper RIGI”.
Según la segunda edición del WIN World AI Index 2026, elaborado por la consultora Voices! y la red WIN, el 80% de los argentinos ya utiliza inteligencia artificial. Sin embargo, solo el 46% confía en la veracidad de la información que producen sistemas como ChatGPT, Copilot o Claude, mientras que el 54% manifiesta dudas o desconfianza.
“La adopción tecnológica está avanzando más rápido que la legitimidad cultural”, afirmó Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices!, al analizar los resultados.
En cuanto a la productividad, solo el 54% de los argentinos considera que la IA los vuelve más eficientes, un porcentaje inferior al promedio global. Además, apenas el 38% de los encuestados se siente alentado por su entorno a utilizar estas tecnologías.
El estudio también identifica temores asociados a la IA. El 58% de los argentinos cree que puede contribuir a crear y difundir información falsa; entre las mujeres, ese porcentaje asciende al 62%. El 54% considera que la IA podría reemplazar puestos de trabajo humanos, y el 50% manifiesta preocupación por problemas de seguridad.
En comparación con 2025, los niveles de confianza, aceptación e interés por la IA crecieron, mientras los temores se mantuvieron estables.
Un dato novedoso del informe es el uso emocional de la IA. El 31% de los argentinos asegura haber conversado con sistemas de IA para desahogarse o pedir consejos personales. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, la cifra alcanza el 40%, mientras que entre los mayores de 65 años es del 20%. El fenómeno es más frecuente entre quienes trabajan de manera remota (44%) y entre personas menos satisfechas con sus vínculos personales.
“La tecnología ya no solo organiza tareas o responde preguntas: empieza también a ocupar funciones tradicionalmente humanas, como escuchar, acompañar o conversar”, señaló Cilley.
