La Cámara Alta de Durban condenó a cadena perpetua a tres personas por el secuestro, tortura y asesinato de Rachel y Rodney Saunders, una pareja de botánicos de doble ciudadanía británica y sudafricana, cuyos cuerpos fueron arrojados a cocodrilos en el río Tugela en 2018.
La Cámara Alta de Durban sentenció a cadena perpetua a los tres responsables del secuestro, tortura y asesinato de Rachel y Rodney Saunders, una pareja de botánicos con doble ciudadanía británica y sudafricana que fue arrojada a los cocodrilos del río Tugela en 2018.
Rachel tenía 63 años y Rodney, 74. La pareja llevaba más de tres décadas casada y vivía en Ciudad del Cabo, donde administraba Summerhill Seeds, una empresa de venta de semillas por correo. Eran figuras respetadas en el mundo de la botánica y solían realizar expediciones al noreste remoto de Sudáfrica en busca de semillas de gladiolos silvestres y otras especies raras, según detalló el medio británico Daily Mail.
La última vez que fueron vistos con vida fue durante una grabación para el programa de la BBC Gardeners’ World, en las montañas Drakensberg. El presentador Nick Bailey se tomó una foto junto a ellos poco antes de que la pareja se separara del equipo de producción y partiera hacia el Bosque de Ngoye, en KwaZulu-Natal, donde planeaba acampar junto a un lago del parque nacional.
Cómo los asesinos eligieron a los botánicos como víctimas
Según reconstruyó el tribunal, el líder de la banda, Sayefundeen Aslam Del Vecchio, de 46 años, envió un mensaje a su esposa calificando a la pareja de como “una buena caza”. Luego los interceptó, los obligó a revelar los datos bancarios de Rachel y, tras matarlos, envió un mensaje a sus cómplices para avisarles que las “presas están en el infierno”.
Las autopsias determinaron que Rachel recibió múltiples hachazos en la parte posterior del cráneo con una hoja pesada similar a un machete y fue apuñalada repetidas veces en la espalda. Rodney murió por golpes con un objeto contundente que, según los peritos, fue el mismo instrumento usado contra su esposa. Ambos cuerpos fueron envueltos en sus propias bolsas de dormir y arrojados desde el puente sobre el río Tugela a los cocodrilos del Nilo.
Sus restos aparecieron días después en las orillas del río, en un estado tan deteriorado por las lesiones, la depredación animal y la descomposición que resultaron irreconocibles. Fue necesario el trabajo de dos patólogos y un odontólogo forense para identificarlos mediante ADN y registros dentales.
La investigación avanzó al rastrear los gastos con la tarjeta de crédito robada, que superaron los 43.000 dólares. Esa pista condujo a los tres sospechosos, quienes ya figuraban en una lista de alertas antiterroristas. En la casa de Del Vecchio y su esposa, la Unidad de Élite de la Policía sudafricana conocida como los Hawks encontró literatura del Estado Islámico, una bandera de esa organización, joyas y pertenencias de las víctimas, los teléfonos de los Saunders, el equipamiento de camping y la Toyota Land Cruiser robada, con manchas de sangre de la pareja en el interior.
Tres perpetuas por asesinato, secuestro y robo
Junto a Del Vecchio fueron condenados su esposa, Fatima Patel, de 36 años, hija de un clérigo musulmán, y el inquilino malauí Musa Jackson, de 43 años. Los tres recibieron dos condenas de cadena perpetua por los asesinatos, con penas adicionales concurrentes por secuestro, robo con violencia y hurto, según informó la fiscalía en un comunicado oficial.
El caso llegó a juicio luego de que colegas de la pareja alertaran a la policía al no recibir el contacto regular que Rachel y Rodney realizaban durante sus expediciones. Las autoridades los buscaban sin saber aún que habían sido asesinados.
