Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, se refirió a la situación social durante una misa en el barrio porteño de Belgrano. El diputado Alberto Benegas Lynch cuestionó sus declaraciones en redes sociales.
Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, expresó el 4 de julio durante una homilía en la Iglesia San Patricio de Belgrano su preocupación por quienes sufren “el agobio de la falta de trabajo y la aflicción de la pobreza”. La misa fue celebrada junto a monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
“No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo”, afirmó García Cuerva. También pidió acompañar “el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos, el sufrimiento de quienes están a la intemperie en las calles de la ciudad”.
La celebración conmemoró el 50° aniversario del asesinato de los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, ocurrido la madrugada del 4 de julio de 1974. El arzobispo señaló que “su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana”.
“La alfombra roja manchada de sangre nos recuerda el costo de esa fidelidad. Cinco vidas, tres sacerdotes y dos seminaristas, que esa noche de julio vieron interrumpida su entrega por el odio y la violencia ciega. Y no fue la muerte de individuos aislados; fue el testimonio de una comunidad, de una fraternidad que incomodó al poder de turno porque vivía el Evangelio sin anestesia”, sostuvo García Cuerva.
Por otra parte, el diputado Alberto Benegas Lynch cuestionó al arzobispo en su cuenta de X. “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del Gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza los deja siempre en mal lugar”, escribió.
En otro mensaje, Benegas Lynch afirmó: “La unión religión y estado fue receta del horror en Europa. La Argentina la heredó de España. No debería existir tal unión. Catalogar una religión particular como la oficial de un país no tiene sentido ni razón y ha servido para que creyentes de otras religiones financien la privilegiada”.
Las declaraciones del arzobispo se dieron durante el Tedeum del 25 de mayo, cuando pidió “basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”, y afirmó que “el ‘sálvese quien pueda’ no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación”.
