La humorista Dalia Gutmann relató su experiencia al ver el partido de Argentina contra Egipto en el Mundial de Fútbol 2026 junto a su marido, y contó cómo buscó consejos del exfutbolista Pedro Troglio.
Desde que empezó el Mundial, el vínculo con mi marido no está en su “prime”, como dirían los pibes. Básicamente, siento que no me registra. Nada le parece más planazo que ver jugar a Francia, Noruega, Inglaterra, Bélgica, España, Brasil, Colombia, Senegal, Alemania, Paraguay, Suecia, Suiza, Cabo Verde… lo que venga.
No es que me enoje porque, por suerte, tengo una vida hermosa y aprovecho ese tiempo para hacer mis cositas.
Pero reconozco que estamos distanciados, desconectados, en mundos distintos. Por eso, para el partido contra Egipto le propuse algo loco: verlo juntos. Me dijo que no, pero, como suele pasar, lo terminé convenciendo.
Entonces decidí ir hasta la redacción de Clarín, irrumpir en “El ojo de Troglio” y pedirle ayuda a Pedro para sorprender a Seba durante el partido.
Troglio me tiró algunas puntas: no tener contacto físico si va perdiendo Argentina, no moverme del lugar donde estuviera cuando nuestro equipo metiera un gol y decirle un par de frases matadoras durante el partido. Obviamente, ni Pedro Troglio imaginó el partido que se venía por delante. Qué sufrimiento, qué difícil, qué bien atajaba ese arquero, qué tremendos esos primeros 84 minutos. No había margen ni para un chiste.
Los consejos de Troglio quedaron para otra ocasión. Cada vez que intentaba decir una de las frases que me había preparado, Seba me hacía “shhh” sin despegar la vista de la tele. El único consejo que pude cumplir fue el de no moverme cuando llegó el gol de Argentina. Igual tampoco hubiera podido: me había quedado congelada de los nervios.
Obviamente, como para cualquier argentina, mi temor era perder. Sobre todo por el clima espantoso que iba a quedar en mi casa. Y además, confieso que a esta altura ya estoy más que encariñada con nuestra Selección.
Hoy jugamos contra Suiza. Seba me preguntó si quería verlo con él. Obvio que no. No quiero ver un partido con alguien que lo vive con tanto nervio. Lo quiero ver con alguien que no me mire mal si hago preguntas de más, que me deje ser, que aliente amorosamente…
Este partido de cuartos de final del Mundial 2026, en Kansas City, lo voy a ver con mi mamá, que, dicho sea de paso, es bastante futbolera. Y además me va a cocinar algo rico.
¿Qué más puedo pedir? Bueno… sí: que ganen los muchachos.
