Un frente de tormentas eléctricas en Nueva Jersey obligó a España a suspender su práctica del sábado, mientras Argentina sí pudo entrenar en el campo de juego.
Este sábado por la mañana, un frente de tormentas eléctricas azotó el estado de Nueva Jersey, Estados Unidos, y afectó la preparación de los dos finalistas del Mundial 2026. La Selección Argentina pudo entrenarse en el campo de juego tras esperar el cese de la actividad eléctrica, mientras que España suspendió definitivamente su última práctica en el campo.
España tenía previsto iniciar su entrenamiento a las 11:00 horas locales en el predio del Melanie Lane Training Ground. Cerca de un centenar de periodistas y camarógrafos estaban apostados para cubrir los primeros 15 minutos abiertos a la prensa cuando comenzó la tormenta. Un oficial de la FIFA anunció un aplazamiento inicial y los cronistas se refugiaron en los vestuarios del Red Bull New York, que funcionaron como sala de prensa improvisada. Minutos después, las condiciones empeoraron con ráfagas, rayos y relámpagos constantes sobre East Hanover.
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) comunicó la anulación total del trabajo de campo. “Se ha suspendido siguiendo el protocolo de seguridad sobre tormentas de Estados Unidos”, explicaron desde la delegación. Las normativas estadounidenses establecen que cualquier evento al aire libre debe detenerse o retrasarse al menos 30 minutos cada vez que se detecta un relámpago en un radio de 13 kilómetros. Aunque se esperó una mejora para el mediodía, el clima no dio tregua.
Sin posibilidad de entrenar al aire libre, los futbolistas españoles realizaron una sesión de activación física en el gimnasio interior del predio, con trabajos de baja intensidad, elongación y bicicleta fija. Argentina, en cambio, sí pudo esperar a que cesara la actividad eléctrica y, bajo una llovizna persistente, saltó al campo de juego para realizar trabajos con pelota, fútbol informal y ensayar variantes tácticas.
Las autoridades de la FIFA confirmaron que el partido de este domingo en el MetLife Stadium no corre peligro.
