El gobierno de Estados Unidos declaró que no toma posición sobre símbolos exhibidos por hinchas en eventos deportivos, mientras la FIFA evalúa posibles sanciones tras la polémica bandera de Malvinas mostrada por la Selección argentina.
Tras la controversia generada por la bandera de las Islas Malvinas exhibida por jugadores de la Selección argentina durante el Mundial, la FIFA había prohibido previamente la muestra de símbolos políticos. El gobierno de Estados Unidos intervino oficialmente y aclaró que “no toman posición sobre símbolos exhibidos por hinchas en eventos deportivos”. Sin embargo, parte de los organizadores del evento respaldó “el derecho a expresarse” de los jugadores.
Desde Washington, el Departamento de Estado hizo la aclaración y agregó que la política estadounidense respecto a la disputa de soberanía “permanece sin cambios”, en referencia a la postura histórica de apoyo al Reino Unido en el conflicto, aunque sin intervenir en manifestaciones civiles.
Andrew Giuliani, director ejecutivo de la organización del Mundial, sostuvo que “los jugadores tienen la capacidad de hacer esas declaraciones libremente en EE.UU.”.
La controversia se desató luego de que la Selección eliminara a Inglaterra en las semifinales del Mundial. Giovani Lo Celso tomó la bandera que había sido arrojada desde la tribuna y gran parte del plantel la exhibió de cara a los hinchas argentinos. La imagen se viralizó y provocó reacciones políticas en Londres y Buenos Aires.
El episodio generó un intercambio diplomático menor entre sectores políticos británicos y argentinos. La Federación Inglesa transmitió “preocupación” a la FIFA por la presencia de símbolos “políticamente sensibles”, mientras que la AFA minimizó la cuestión, argumentando que se trató de una expresión espontánea de hinchas.
La FIFA aún no se pronunció sobre una posible sanción al equipo de Scaloni. Recordó que su reglamento prohíbe mensajes políticos en estadios, aunque aclaró que la bandera no contenía consignas explícitas y que la intervención de seguridad se limitó a retirar el paño para evitar incidentes. Trascendió que la sanción hacia la AFA sería económica.
A nivel nacional, el canciller Pablo Quirno intentó no confrontar con Londres y afirmó que la cuestión de Malvinas “se discute en ámbitos diplomáticos, no en estadios”.
La postura de Estados Unidos no sorprende. Desde 2024, Washington busca mantener una relación equilibrada con Argentina e Inglaterra, más allá del respaldo de la administración Trump al alineamiento geopolítico del gobierno de Javier Milei.
La controversia ocurrida tras el partido contra Inglaterra se suma a otros episodios recientes en los que símbolos vinculados a Malvinas aparecieron en eventos internacionales. En 2024, una bandera similar apareció en un partido de rugby en Santiago de Chile, lo que provocó un debate regional sobre la politización del deporte. El año pasado, un mural con la silueta de las islas apareció en un partido de Copa Libertadores, generando un reclamo formal de la embajada británica en Buenos Aires.
