El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enfrenta a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en un contexto de baja popularidad y con su partido en mayoría en el Congreso. Los resultados se consideran un referéndum sobre su gestión.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enfrenta a las elecciones de mitad de mandato del próximo noviembre, en las que su nombre no aparecerá en la papeleta electoral. Estos comicios se celebran con el Partido Republicano en mayoría en ambas cámaras legislativas y en un contexto de baja popularidad para el mandatario.
Según datos de encuestas, los índices de aprobación de Trump son más bajos en este punto de su mandato que los de cualquier presidente estadounidense en su segundo mandato en los últimos 80 años, con la excepción de Richard Nixon en 1974.
Trump ha reiterado en diversas ocasiones acusaciones sobre fraude electoral en comicios anteriores. En un discurso televisado a principios de verano, afirmó que China habría creado una “pesadilla sin precedentes en materia de seguridad electoral” mediante el pirateo de registros de votantes y la manipulación de redes sociales, sin proponer acciones específicas contra ese país. También acusó a los demócratas de ocultar pruebas y presionó al Congreso para que apruebe leyes que exijan identificación a los votantes, una medida que encuentra oposición entre algunos republicanos.
En el ámbito electoral, Trump ha impulsado la candidatura de legisladores que le manifiestan lealtad, en algunos casos promoviendo la jubilación de republicanos con criterio independiente. También ha presionado a los líderes republicanos de la Cámara de Representantes y del Senado para que adopten posturas específicas y para que cancelen su receso de agosto, un período considerado relevante para las campañas electorales.
Durante su mandato, Trump ha dedicado atención a iniciativas como un nuevo salón de baile en la Casa Blanca, monumentos en Washington y acciones contra adversarios políticos, mientras que la inflación de precios al consumidor, que sus políticas arancelarias y el conflicto con Irán podrían exacerbar, no ha sido abordada prioritariamente.
Los analistas proyectan que los demócratas podrían obtener el control de la Cámara de Representantes, lo que les daría poder sobre el gasto público y la posibilidad de iniciar investigaciones contra la administración. El Senado presenta un escenario más disputado.
Trump ha señalado que no aceptará los resultados si son adversos. En declaraciones previas, ha mencionado la posibilidad de impugnar elecciones reñidas, cuestionar la integridad de las máquinas de votación y alegar interferencia extranjera. No obstante, las autoridades locales son las responsables de administrar las elecciones, y el gobierno federal no tiene función constitucional en ese proceso.
Los tribunales estadounidenses han rechazado impugnaciones electorales en el pasado. Legisladores republicanos, aunque consultados sobre las afirmaciones de Trump, continúan preparándose para las contiendas legislativas.
El vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y otros funcionarios iniciarán esfuerzos para distanciarse de la influencia de Trump, según el análisis. Los demócratas también enfrentarán disputas internas una vez que Trump deje el cargo.
Las elecciones de mitad de mandato de noviembre marcarán un punto de inflexión en la historia reciente de Estados Unidos, según el autor del análisis.
