En el marco del Día Mundial del SUH, esta enfermedad se mantiene como una de las principales causas de insuficiencia renal aguda durante la infancia en Argentina.
El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad caracterizada por daño agudo de los riñones, asociado a alteraciones en las células de la sangre: trombocitopenia (reducción de plaquetas) y anemia (causada por ruptura anormal de glóbulos rojos).
Según un informe del Ministerio de Salud de la Nación, pueden asociarse vómitos, irritabilidad y, en algunos casos, convulsiones. El cuadro es precedido por síntomas digestivos que se presentan durante la semana previa (diarrea o diarrea con sangre). En algunos casos requiere hospitalización y puede ocasionar la muerte.
La causa más común del SUH es la infección con ciertas cepas de la bacteria Escherichia coli, que producen una toxina llamada toxina de Shiga. Esta toxina puede causar diarrea sanguinolenta que usualmente se cura sola, pero que puede complicarse y desarrollar insuficiencia renal aguda en niños y trastornos de coagulación en adultos.
El período de incubación de la enfermedad es de 3 a 9 días. La bacteria STEC se transmite a través de alimentos, agua, de persona a persona por contacto con las manos, por contacto directo con animales y su materia fecal, y a través de aguas recreacionales.
Síntomas del SUH
Se presenta a continuación de un cuadro de diarrea (generalmente con sangre) y puede acompañarse de fiebre, vómitos y dolor abdominal. Si el niño tiene disminución de la cantidad de orina y decaimiento, debe consultarse inmediatamente al centro de salud u hospital.
No se recomienda usar antibióticos sin indicación médica, ni bismuto, carbón, aspirinas o similares, antiespasmódicos, loperamida, ni probióticos en cuadros de diarrea aguda, porque pueden producir complicaciones y favorecer la aparición del SUH.
Todos los tipos de SUH dañan los vasos sanguíneos, lo que ocasiona anemia y formación de coágulos que pueden dañar los riñones. Algunos síntomas son:
- Pérdida de color de la piel.
- Cansancio extremo.
- Moretones que se forman con facilidad.
- Sangrado inusual, como por la nariz y la boca.
- Disminución de la micción o sangre en la orina.
- Edema (hinchazón en piernas, pies, tobillos o, con menor frecuencia, en cara, manos o todo el cuerpo).
- Confusión, convulsiones o accidente cerebrovascular.
- Hipertensión arterial.
Alimentos que pueden estar contaminados
La bacteria puede encontrarse en la superficie de la carne cruda y sus jugos, carne picada y alimentos preparados con ella como hamburguesas, albóndigas, arrollados de carne, salame y chorizos.
También en frutas y verduras crudas como lechuga, repollo, espinacas, coles, brotes de soja y alfalfa, y frutas sin lavar, especialmente las rastreras.
Leche sin pasteurizar y productos lácteos elaborados a partir de ella, en especial quesos blandos poco estacionados.
Alimentos cocidos y listos para consumir pueden contaminarse a través de las manos de quien los prepara o consume, de utensilios o de alimentos crudos contaminados (contaminación cruzada).
El agua utilizada para beber y cocinar puede estar contaminada con STEC cuando no proviene de una red y no recibe un tratamiento adecuado o las conexiones no son seguras.
