Andy Burnham asumió como primer ministro del Reino Unido en un contexto de desafíos económicos y políticos. Su gobierno tiene la oportunidad de impulsar reformas en las instituciones internacionales durante las presidencias del G20 y el G7.
LONDRES—Andy Burnham asumió el cargo de primer ministro del Reino Unido tras una década marcada por la salida del país de la Unión Europea en 2016 y el mandato de Keir Starmer. Según el análisis de Danny Sriskandarajah, Burnham hereda una política exterior percibida como defensiva y debilitada, centrada en mantener alianzas y recortar presupuestos de ayuda exterior bajo el concepto de “realismo progresista”.
El nuevo primer ministro tiene la oportunidad de liderar la respuesta a problemas económicos globales y rediseñar instituciones obsoletas, según el autor. El Reino Unido presidirá el G20 en 2027 y el G7 en 2028, lo que podría ser utilizado para impulsar medidas concretas en materia de deuda, flujos financieros ilícitos o impuestos a los multimillonarios.
El análisis menciona ejemplos de iniciativas internacionales como el Panel Internacional sobre la Desigualdad impulsado por Sudáfrica y la inclusión de la tributación de los superricos en la declaración de líderes del G20 por parte de Brasil. También se refiere al Grupo de Trabajo sobre Tasas de Solidaridad Global, copresidido por Barbados, Francia y Kenia, que propone nuevos impuestos internacionales sobre aviación, transporte marítimo y transacciones financieras.
El autor sostiene que el Reino Unido podría sumarse a estas coaliciones de países para enviar una señal de cooperación y valorar el liderazgo del Sur Global. Además, sugiere que Burnham debería encargar una investigación independiente para reemplazar el actual sistema de ayuda internacional, diseñado en los años 1960.
El texto concluye que, pese a los desafíos en diplomacia y defensa, el gobierno británico tiene la oportunidad de contribuir a una economía global más justa y a nuevas instituciones globales.
