La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, alcanzará este viernes un récord de permanencia en el cargo, al superar los 1412 días del segundo gobierno de Silvio Berlusconi. El hito se da en un contexto de estancamiento económico y salarios rezagados.
ROMA.- Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, se convertirá este viernes en la primera ministra con el gobierno más longevo de la historia de la República Italiana, nacida tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Desde su juramento en el Palacio del Quirinal el 22 de octubre de 2022, Meloni cumplirá 1413 días al frente del Ejecutivo, superando así el récord que ostentaba Silvio Berlusconi, cuyo segundo gobierno duró 1412 días.
El partido de Meloni organizó una celebración en la ciudad de Bari, capital de Apulia, con la asistencia de 10.000 personas. Durante el evento se distribuirá un informe de casi 30 páginas que destaca la palabra “récord” como la más repetida. El documento, titulado “El gobierno más estable, Italia más fuerte, cuatro años de compromiso por la nación”, exalta los logros de la gestión. Además, el partido difundió un video en redes sociales que destaca dos contadores: uno con los 1413 días de gobierno y otro con el aumento de 1.305.000 puestos de trabajo, cifras que atribuye a sus políticas y que respalda con datos del Istat, el instituto nacional de estadística italiano. Según esas cifras, la tasa de empleo alcanzó el 63,2% y el desempleo general y juvenil se encuentra en sus niveles más bajos registrados.
En el plano económico, los salarios en Italia continúan rezagados respecto de la inflación. El analista económico Alessandro Barbera señaló a LA NACION que, si bien la ocupación evolucionó favorablemente, los salarios han subido menos que la inflación. Además, Italia registra un crecimiento del PBI trimestral que oscila entre -0,2% y +0,3% desde hace tres años, un ritmo inferior al de España. Barbera atribuyó parte de esta situación a las consecuencias de las guerras en Ucrania e Irán, que afectan a un país dependiente de la importación de gas, y a una gestión incompleta del fondo de recuperación pos-Covid de la Unión Europea.
El analista Alessandro De Angelis, en el diario La Stampa, señaló que Meloni no cumplió todas las reformas prometidas, como la reducción de la presión fiscal, que alcanzó el 43,1%, el nivel más alto en once años. También mencionó la promesa de abolir un impuesto especial sobre la nafta, que no se concretó, y los precios de los combustibles alcanzaron máximos históricos. De Angelis sostuvo que la política presupuestaria del gobierno parece “escrita por un contador de Bruselas” y describió la situación del país como “una ordinaria flotabilidad”.
En materia de seguridad, el gobierno creó un centro de repatriación de migrantes en Albania, que cuenta con el visto bueno de la Unión Europea pero que, según sus críticos, casi no funciona y tiene un costo millonario. En política exterior, Meloni mantuvo un firme respaldo a Ucrania, aunque su alineamiento con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se vio afectado tras la negativa italiana a apoyar la ofensiva contra Irán. Según De Angelis, la relación entre ambos líderes quedó “prácticamente congelada”.
Meloni también sufrió un revés al fracasar un referéndum para reformar la justicia y debió archivar su proyecto de reforma política para reforzar el “premierato”. Pese a ello, logró mantener unida su coalición, compuesta por Forza Italia y la Liga, y consolidar su liderazgo. Sus vice primeros ministros, Antonio Tajani y Matteo Salvini, no asistirán a la celebración en Bari, donde Meloni dará inicio a su campaña para las elecciones del próximo año.
