El jefe de la UOCRA y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT participó en el Vaticano del “IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte Sur”. En declaraciones a LA NACION, sostuvo que el país atraviesa un “ajuste extremadamente severo” y que el diálogo social debe ser una política de Estado.
El sindicalista Gerardo Martínez, jefe de la Unión de Obreros de la Construcción (UOCRA) y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, participó este sábado en el Vaticano del “IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte Sur”, donde fue recibido en audiencia por el papa León XIV junto a cerca de 60 asistentes.
El evento fue organizado por la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (Usccb) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), como parte de una serie de reuniones iniciadas en 2022 con el objetivo de promover un diálogo multisectorial.
En su discurso, pronunciado mitad en español y mitad en inglés en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, el Papa afirmó: “Su presencia expresa la voluntad de continuar un diálogo que pueda traducirse en un camino hacia modelos de desarrollo más humanos, sostenibles y solidarios, capaces de proteger la dignidad de cada persona y de prestar una atención particular a quienes corren el riesgo de quedar al margen”.
León XIV destacó la importancia de la doctrina social de la Iglesia y de la justicia social, “que se reconoce cuando un orden social, económico y político permite a todos, en particular a los más frágiles, vivir una vida digna sin que nadie quede atrás”, y de una “cultura de la negociación”, citando su encíclica Magnifica Humanitas.
Martínez, que asistió como miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se mostró emocionado por haber estrechado la mano del Papa, al igual que Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato de mando de la CGT. Ambos volverán a ver al Pontífice en menos de dos meses, cuando se reúna en Buenos Aires con representantes del mundo del trabajo en un evento que tendrá lugar en la sede de la UCA.
“Le dimos, por supuesto, un abrazo, la mano, le dijimos que lo vamos a recibir con una movilización de todo el pueblo argentino, de toda la sociedad argentina, que es devota a la postura y a la imagen de lo que representa nuestra Santidad, y le dijimos que los trabajadores estamos firmes, luchando por los derechos sindicales y atendiendo la dimensión de lo que él nos plantea y nos interpela a través de la encíclica, y que estamos trabajando en todos los niveles de la negociación colectiva y de todos los procesos productivos que se dan dentro de nuestro país, y que, por supuesto, el mensaje de lo que representa la doctrina social de la Iglesia con respecto al valor de la justicia social, de la concordia, la fraternidad y del diálogo social es parte central de nuestro esquema y de nuestra estrategia en la relación con el gobierno”, contó Martínez a LA NACION.
“Por lo tanto, eso nos va a ayudar a que el gobierno entienda y comprenda la necesidad de que el diálogo social no sea discrecional, sino que sea una política de Estado donde esté sentado el sector empresario, la CGT y el Estado, promoviendo el desarrollo productivo, por un lado, y el desarrollo del crecimiento de nuestra Argentina”, añadió.
Para el sindicalista, el papa León XIV se va a encontrar con “una Argentina con mucha tristeza, en un momento donde por las circunstancias económicas, macroeconómicas, se está viviendo un ajuste extremadamente severo”. “Tenemos millones de argentinos que están endeudados, y no por comprar televisores o por viajes turísticos, sino por cuestiones que tienen que ver con el impacto del ajuste y de que el dinero no alcanza para llegar a fin de mes, y muchas de esas deudas están relacionadas con la vida cotidiana que tiene la familia”, argumentó.
Pese a esto, Martínez admitió que el papa León XIV también se encontrará con una Argentina “que nunca pierde la esperanza, una Argentina que se ve identificada con los mensajes de Su Santidad en la oportunidad de generar una instancia diferente”.
Negó, por otro lado, que los sindicatos estén planteando una tregua hasta después de que se vaya el Papa León XIV. “El hecho de que no haya un paro general no quiere decir que estemos con los brazos cruzados”, afirmó, al subrayar que, más allá de las medidas de fuerza, la CGT y los sindicatos siguen apostando a tener una instancia de conversación permanente con el Gobierno, que al momento no se encuentra “ni en el nivel ni en la calidad de lo que nosotros quisiéramos tener”.
En la audiencia con el papa León XIV también estuvo Alejandro “Peluca” Gramajo, de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), que le entregó un informe sobre el deterioro social y económico del país. El referente de los movimientos populares planteó su alarma ante la deuda y destacó que en los sectores populares las familias se encuentran ahogadas por “tasas de interés usurarias, retención de documentación personal, hostigamiento y persecución”.
“Frente a este escenario, presentamos ante el Santo Padre la reserva moral, productiva y comunitaria de la economía popular, destacando el trabajo de las promotoras territoriales, la propuesta de un estatuto laboral y el proyecto ‘Cuidarnos’, demostrando que la tecnología debe estar al servicio de la dignidad humana e interpelada por la encíclica Magnifica Humanitas”, subrayó Gramajo.
