El estudio señala que las instituciones electorales de la región avanzan desde una etapa de exploración hacia la adopción de herramientas de IA, al tiempo que advierte sobre brechas de capacidades y la ausencia de marcos regulatorios específicos en la mayoría de los países.
Un informe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional), titulado Inteligencia artificial y gestión electoral: Un mapa de América Latina y el Caribe, analiza el uso de inteligencia artificial en los procesos electorales de la región. El documento indica que las instituciones electorales están transitando desde una etapa de exploración hacia una de adopción de nuevas herramientas tecnológicas y de gobernanza digital.
Según el informe, las instituciones electorales ya utilizan o evalúan aplicaciones basadas en IA para automatizar tareas administrativas, asistir la atención a la ciudadanía, apoyar la comunicación institucional, fortalecer la ciberseguridad y mejorar procesos de fiscalización del gasto electoral y otros internos de análisis y planificación.
El estudio también advierte sobre importantes brechas de capacidades y, en la mayoría de los países, la ausencia de marcos regulatorios específicos. Señala la necesidad de desarrollar principios de transparencia, supervisión humana, protección de datos y rendición de cuentas que permitan una incorporación responsable de estas tecnologías.
El texto menciona que un informe del Fondo Alemán Marshall, coincidente con otras investigaciones, detectó campañas significativas con deepfakes en el 39% de las elecciones monitoreadas desde fines de 2023 en 30 países. Agrega que las elecciones latinoamericanas de 2026 no han sido una excepción en esta tendencia y que las narrativas de fraude se han visto impulsadas por desinformación masiva facilitada por la IA.
El documento enumera riesgos asociados al uso de IA en elecciones: discriminación algorítmica, desinformación, contenidos sintéticos, vulneración de la privacidad de los datos, inundación de financiamiento ilícito de la política y manipulación del debate público. Asimismo, señala que la IA amplifica desigualdades estructurales preexistentes, como la violencia política contra las mujeres.
El informe sostiene que las instituciones democráticas no son meras espectadoras ante esta realidad. Plantea que la pregunta ya no es si estos riesgos se materializarán, sino con qué escala y velocidad evolucionarán sus usos, qué nuevos riesgos aparecerán y si las instituciones tendrán capacidad para anticiparlos y responder.
El texto concluye que ninguna institución o país de manera aislada puede afrontar estos desafíos. Propone construir una gobernanza democrática de estas tecnologías mediante un ecosistema que incluya instituciones públicas, empresas tecnológicas, academia, centros de investigación, sociedad civil y organismos internacionales, con el objetivo de compartir conocimiento, desarrollar estándares y asumir responsabilidades comunes. Además, menciona la necesidad de una alianza transnacional para hacer frente al poder monopólico de las grandes empresas tecnológicas.
El informe fue elaborado por una socióloga, magíster en ciencias sociales y doctora en Ciencia Política, directora para América Latina y el Caribe de IDEA Internacional.
