A 1.000 días de la asunción de Javier Milei, un repaso por las medidas en política social referidas a género y niñez, y los efectos registrados en salud.
El fin de semana pasado, el Diario PERFIL publicó artículos sobre los 1.000 días del gobierno de Javier Milei en distintas áreas. En esta nota se abordan los 1.000 días en temas específicos de política social: género y niñez, incluidas las personas no binarias.
El eje del gobierno de Milei es y será la economía, específicamente la macroeconomía, según se ha explicitado. Esto impacta directa e indirectamente en los aspectos aquí tratados. A su vez, se implementaron políticas directas respecto al género y la niñez.
El primer acto al asumir el 10 de diciembre de 2023 fue eliminar el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidades. La decisión se basó en la creencia de que no hay diferencias entre hombres y mujeres, junto a una evaluación negativa de la efectividad de ese ministerio. Si no hubiera sido por esa convicción, se hubiera reorganizado ese ministerio, como se hizo con otros. Esto se acompañó del cierre de todas las dependencias responsables de implementar políticas de apoyo a las mujeres y niñas, así como a las personas no binarias. Estos cierres o interrupciones se hicieron en forma silenciosa, según el artículo. Muchos de los programas persisten porque están basados en leyes que continúan vigentes. Sin embargo, fueron vaciados y desfinanciados, por lo que quedaron los títulos sin contenido y sin fondos. Esto implicó que las provincias y los municipios tuvieran que asumir esos programas con sus propios recursos humanos, físicos, económicos y políticos. Esto generó una variedad en la garantía de esos derechos y comenzaron a notarse impactos en efectos indeseables registrados.
A los ya mencionados en otras oportunidades, como el aumento de la mortalidad infantil y materna, cuyo resultado aún no se tiene pero se supone seguirá en alza, se agregan otros que no son tan evidentes en su asociación con el género, pero no menos importantes. El aumento de la sífilis es uno de esos. Es una enfermedad de transmisión sexual que tiene tratamiento y, fundamentalmente, prevención; tan simple como el uso del preservativo, clave para prevenir todas las enfermedades transmisibles, incluido el VIH. El Gobierno suspendió la compra de preservativos y acabó con las campañas para su promoción, generando un vacío que las provincias y municipios fueron cubriendo como podían. Esto produjo un impacto directo en el aumento de estas; la sífilis fue la más grave y evidente. Recientemente compró 24 millones a través del UNFPA, pero no se sabe cómo los repartirá. Algo que cuesta tan poco impacta mucho en términos de enfermedad: altas tasas de personas enfermas y costos importantes en su tratamiento, y más muertes.
Ahora se sabe que surgieron brotes de enfermedades que estaban controladas, que reaparecieron y que esto se debe a la disminución de la vacunación. Cuando el Ministerio de Salud se retiró de la Organización Mundial de la Salud (OMS), siguiendo la decisión de los Estados Unidos, el ministro dijo que el país seguía vinculado a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), filial regional de la OMS, y agregó que allí se proveía de las vacunas. ¿Entonces por qué estos brotes? Es obvio que comprar no asegura usar y que para eso hace falta promover. Sobre todo después del COVID es más importante, porque se produjo en todo el mundo un cierto rechazo a la vacunación, que encabezó el ministro de Salud de los Estados Unidos al cual se asoció el ministro argentino, que incluso visitó nuestro país.
Sin campañas que promuevan la vacunación, se llegó a uno de los brotes registrados: el de tos convulsa, que desde el 2025 ya produjo 14 muertes de bebés y niños menores de 2 años, además de muchos enfermos graves. Incluso no se logra la cobertura que protege a toda la población.
A la tos convulsa se suma la hepatitis A, la tuberculosis y la gripe. Respecto a esta última no está incluida en el calendario nacional, algo que limita su conocimiento. Este año el brote tuvo 800.000 casos, de los cuales casi la mitad fue de menores de 10 años y de estos el 85% fueron menores de 2 años. Esto indica la gravedad. Por eso los especialistas insisten en la necesidad de promover la vacunación en las embarazadas, la niñez y otros según cada caso.
No alcanza con comprar y distribuir vacunas, hay que promoverlas a través de campañas. Si se suman los impactos negativos por femicidios y violencia de género, los embarazos adolescentes no evitados y todas las otras consecuencias de este retiro del Gobierno Nacional, el panorama de estos 1.000 días es muy grave, concluye el artículo.
