Un informe del Instituto IDEA indica que los indicadores democráticos en Estados Unidos alcanzaron su nivel más bajo en 50 años y que esto impacta en el resto del mundo.
La mayoría de los indicadores democráticos en Estados Unidos se encuentran en su nivel más bajo en medio siglo, con repercusiones que se sienten en el resto del mundo, según un informe publicado este martes por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), con sede en Estocolmo.
El distanciamiento de Washington del orden internacional “ha debilitado la confianza en el multilateralismo y ha envalentonado a los líderes autoritarios y populistas”, afirma el reporte.
“Los principales indicadores de la democracia estadounidense, desde la libertad de prensa hasta la independencia judicial, han alcanzado su nivel más bajo en 50 años”, agrega el documento.
Aproximadamente el 57% de los países analizados registraron entre 2020 y 2025 una disminución en al menos un indicador que mide la salud democrática: independencia judicial, elecciones creíbles, libertad de prensa y de expresión, y acceso a la justicia.
“El paciente cero de esta epidemia mundial es el actual presidente de Estados Unidos”, Donald Trump, declaró a la AFP Kevin Casas-Zamora, director del IDEA.
“Creo que lo que ocurrió en Estados Unidos en 2020 tuvo un impacto real a escala mundial, al contribuir a legitimar este tipo de ataques contra la credibilidad del proceso electoral”, agregó, en referencia a la negativa de Trump a reconocer su derrota frente a Joe Biden tras las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020.
Según Casas-Zamora, todo se aceleró después del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 por parte de partidarios de Trump.
Citó los disturbios del 8 de enero de 2023 en Brasilia, cuando miles de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro asediaron las sedes de los poderes públicos exigiendo una intervención militar para destituir al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, una semana después de tomar posesión.
O, más recientemente, en Serbia, donde “los argumentos utilizados para desmantelar la ayuda estadounidense sirvieron al gobierno para reprimir a las organizaciones de la sociedad civil”, agregó.
