Los vagones, desmantelados hasta dejar solo sus estructuras de acero, fueron depositados en el océano frente a cinco estados. Un estudio reveló que en el arrecife Redbird había aproximadamente 400 veces más alimento marino por pie cuadrado que en la arena circundante.
Entre 2001 y 2010, el sistema de transporte público de la ciudad de Nueva York envió más de 2500 vagones de metro fuera de servicio al océano Atlántico para formar arrecifes artificiales. Los vagones fueron desmantelados hasta dejar solo sus estructuras de acero y trasladados en barcazas, según registros del Museo de Tránsito de Nueva York.
Los depósitos se realizaron frente a las costas de Nueva Jersey, Delaware, Virginia, Carolina del Sur y Georgia. El destino más conocido fue el arrecife Redbird, frente a Delaware, donde se instalaron 714 vagones en una zona ubicada a unas 16 millas al este de Indian River Inlet, sobre un fondo marino predominantemente arenoso.
En el arrecife Redbird, los 714 vagones aportaron estructura a un fondo arenoso prácticamente sin rasgos distintivos. Los estudios revelaron que había aproximadamente 400 veces más alimento marino por pie cuadrado dentro del arrecife que en la arena circundante.
Cómo los vagones se transformaron en hábitat
Antes de trasladarlos, los contratistas retiraron ruedas, ejes, puertas, ventanas, asientos y otros materiales sueltos, y limpiaron las estructuras hasta dejar los armazones de acero. Los vagones no fueron hundidos completos.
El cambio fue importante porque los fondos de arena y barro ofrecen pocas superficies estables para que se adhieran organismos como mejillones, percebes, ostras, esponjas e hidrozoos. En cambio, los vagones proporcionaron paredes, bordes, aberturas y cavidades donde pudieron instalarse distintas especies.
Con el tiempo, esos organismos formaron una comunidad que también aportó alimento y refugio para otros animales. Peces como la lubina negra y el tautog utilizan este tipo de hábitat estructurado.
Qué significa realmente “400 veces más alimento”
La cifra de 400 veces más alimento no significa que haya 400 veces más peces en toda la zona. La comparación corresponde a la cantidad de alimento que puede sostener una determinada superficie del arrecife artificial frente a una superficie equivalente del lecho marino desnudo.
El acero cubierto de organismos ofrece una superficie mucho mayor para la fijación de vida marina que la arena circundante. Sin embargo, los investigadores advierten que una mayor concentración de peces no necesariamente implica que el arrecife haya generado nuevas poblaciones: también puede concentrar animales que antes estaban dispersos.
Un estudio realizado mediante mediciones de sonar entre 2008 y 2011 mostró, además, que los vagones modificaron los sedimentos y las corrientes alrededor de las estructuras. Los investigadores detectaron zonas de erosión y hundimiento del fondo marino, y observaron que los vagones alcanzaban un equilibrio relativo con el lecho después de unos seis o siete años.
Así, los antiguos vagones del subte terminaron cumpliendo una función completamente diferente a aquella para la que fueron construidos: transformar un fondo marino arenoso en una estructura tridimensional capaz de sostener una comunidad de vida marina durante años, además de modificar las corrientes, los sedimentos y las condiciones del entorno.
