En una decisión que marca un precedente en la relación entre autoridades locales y federales, Phoenix implementará un nuevo marco regulatorio para las operaciones migratorias dentro de su jurisdicción. La normativa, conocida como Iniciativa de Transparencia Comunitaria (CTI, por sus siglas en inglés), fue el resultado de meses de debate y presión comunitaria.
Un voto contra el “clima de temor”
La alcaldesa Kate Gallego abrió la sesión del concejo con un discurso contundente, calificando de “antiamericano y vergonzoso” el historial de abusos a derechos civiles atribuido al ICE. “Todos somos conscientes de la flagrante actividad ilegal que demasiados han experimentado”, afirmó la mandataria, dando el tono a la discusión.
Por su parte, la concejala Betty Guardado, principal impulsora de la moción, argumentó que la seguridad pública se ve comprometida cuando los residentes temen interactuar con las instituciones. “La gente tiene miedo de reportar crímenes, de pedir ayuda e incluso de acercarse a los edificios municipales que deben servir a nuestra comunidad”, explicó Guardado en un video publicado antes de la votación.
Mecanismos concretos de supervisión
La CTI establece dos herramientas principales de control. En primer lugar, prohíbe expresamente que el ICE utilice propiedades de la ciudad como puntos de concentración para sus operativos sin contar con un permiso previo y específico. En segundo término, crea un portal de denuncias multilingüe donde los residentes podrán reportar presuntas violaciones a sus garantías individuales por parte de agentes federales.
Durante las audiencias previas, testimonios como el de Francisca Gil, de Servicios Sociales Luteranos del Suroeste, ilustraron el impacto cotidiano de las operaciones migratorias. Gil relató cómo grupos de refugiados perdieron entrevistas de trabajo en el Aeropuerto Internacional Sky Harbor por el pánico a encontrarse con oficiales. “Es tan injusto que tengan miedo de estar en la comunidad y continuar con sus vidas”, señaló.
Críticas y desafíos de implementación
A pesar del amplio apoyo, la iniciativa no estuvo exenta de controversia. Ben Halloran, un oficial jubilado, argumentó que políticas inspiradas en el modelo de “ciudades santuario” ponen en peligro a los agentes federales al generar ambientes de alta tensión. Desde la administración municipal, Lori Bayes, asistente del administrador de la ciudad, admitió que investigar casos de abuso federal presentará dificultades prácticas, particularmente por la falta de acceso a entrevistas con los agentes involucrados.
Annette Musa, en representación de la Cámara de Comercio Hispana de Arizona, añadió una perspectiva cautelar, advirtiendo que “el exceso de poder gubernamental suele escalar si no se controla”, aunque sin oponerse directamente a la medida.
La implementación de la CTI comenzará en las próximas semanas, marcando un nuevo capítulo en la compleja relación entre las políticas migratorias federales y las autonomías municipales en Estados Unidos. Phoenix se suma así a otras ciudades que han establecido mecanismos similares de supervisión local sobre las actividades del ICE.
