El Comité Olímpico Internacional anunció una nueva normativa basada en la biología para la clasificación por género en competencias, priorizando la paridad competitiva.
El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció una nueva normativa de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que establece criterios específicos para la participación de atletas transgénero en las competencias femeninas. La medida busca definir un marco claro para un tema que ha generado debate en el deporte de alto rendimiento durante los últimos años.
Según el documento oficial, la normativa se basa en diferencias biológicas estructurales y funcionales entre hombres y mujeres, destacando el impacto de niveles más altos de testosterona circulante en el desarrollo físico. El COI menciona que los hombres, en promedio, presentan ventajas en masa muscular, densidad ósea, capacidad cardíaca y pulmonar, entre otros factores.
La nueva regulación propone un criterio de diferenciación que se remonta a fundamentos biológicos, como la presencia o ausencia del gen SRY, asociado al desarrollo sexual masculino. Este enfoque representa un cambio en los modelos regulatorios que se habían intentado implementar en la última década, los cuales, según el COI, mostraron limitaciones y generaron cuestionamientos por parte de deportistas mujeres.
El debate sobre la inclusión de atletas transgénero en el deporte femenino ha sido amplio, con posturas que priorizan la identidad de género y otras que enfatizan la equidad competitiva. En Argentina, este tema tuvo repercusión en casos como el de la futbolista trans Mara Gómez, quien fue aceptada para competir en la Primera División femenina de fútbol.
El COI sostiene que el deporte de alto rendimiento requiere un sistema de clasificación que garantice paridad, agrupando a los atletas por categorías como edad, peso o capacidad funcional. La categoría femenina, según el organismo, existe para compensar diferencias biológicas que otorgan ventajas competitivas significativas.
La implementación de esta normativa en los próximos Juegos Olímpicos marcará un precedente para las federaciones deportivas internacionales y nacionales, que deberán adaptar sus reglamentos en consonancia con los lineamientos del COI.
