Tras lograr su pase al Mundial después de 52 años, la decisión de las autoridades congoleñas de retener a los futbolistas para los festejos oficiales generó una denuncia del Lille de Francia y una investigación por parte del organismo rector del fútbol.
La República Democrática del Congo pasó de la celebración histórica por su clasificación a la Copa del Mundo 2026 a un conflicto administrativo de alcance internacional. Tras asegurar su lugar en el torneo por primera vez desde 1974 (cuando participó como Zaire), la decisión del presidente Félix-Antoine Tshisekedi de retener al plantel en Kinshasa para los actos oficiales derivó en una denuncia formal ante la FIFA.
El conflicto se originó en Francia. El club LOSC Lille no podrá contar con su defensor Chancel Mbemba para el próximo partido ante el RC Lens. Según el reglamento de la FIFA, los jugadores deben ser liberados para reincorporarse a sus clubes dentro de las 48 horas posteriores a la fecha FIFA, un plazo que no se cumplió debido a la declaración de feriado nacional en el país africano y la postergación del regreso de los futbolistas.
Olivier Létang, presidente del Lille, confirmó al diario L’Equipe que el caso está en manos del Comité Disciplinario de la FIFA. “Es una jurisprudencia muy peligrosa para los clubes, que son quienes pagan los salarios”, expresó el directivo. Si bien la plaza en el Mundial 2026 no está en riesgo deportivo, se espera que la FIFA imponga una sanción económica y una advertencia formal a la Federación Congoleña por afectar los intereses de los clubes sin notificación previa.
