El regreso de los préstamos UVA al mercado financiero enfrenta a los posibles compradores con requisitos de ingreso elevados y tasas variables, analizamos los números actuales.
Las líneas de crédito hipotecario UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) han retornado al mercado argentino en 2024. El principal desafío para quienes buscan financiar la compra de su vivienda sigue siendo acreditar los ingresos suficientes para respaldar el pago de la cuota mensual.
El encarecimiento de las tasas de interés y el endurecimiento de los criterios de scoring crediticio por parte de los bancos han elevado los requisitos de acceso. Algunas entidades han llevado su Tasa Nominal Anual (TNA) hasta el 17%, mientras que el Banco Nación, si bien mantiene una de las tasas más bajas (6%), también ha incrementado sus exigencias de perfil crediticio.
Entre las razones de este ajuste, los analistas mencionan la falta de fondeo de largo plazo, la incertidumbre económica, el riesgo país y la necesidad de las entidades de gestionar su cartera crediticia. “Subir el scoring a un nivel tan alto es una forma de dejar de dar créditos sin mover la tasa”, explicó un broker inmobiliario consultado.
No obstante, en las últimas semanas algunas entidades han comenzado a disminuir sus tasas, ubicándolas incluso por debajo del 10%. Un punto clave a considerar es que, por lo general, la cuota inicial de un préstamo hipotecario no debe superar la cuarta parte de los ingresos del solicitante o los solicitantes.
Este contexto financiero y cambiario tensiona tanto a los bancos como a las familias, que deben demostrar ingresos muy por encima del promedio para calificar. El análisis banco por banco revela que, dependiendo de la tasa que cada entidad ofrezca, el monto de la cuota inicial para un préstamo modelo de $100 millones a 20 años puede variar significativamente.
