Un jurado federal en Nueva York determinó que las empresas Live Nation y Ticketmaster mantuvieron un monopolio perjudicial en el mercado de grandes recintos de conciertos. El veredicto podría derivar en sanciones millonarias y cambios estructurales en el sector.
Un jurado federal en Nueva York determinó que el gigante del entretenimiento Live Nation y su filial Ticketmaster ejercieron un monopolio perjudicial sobre los grandes recintos de conciertos. El veredicto, conocido este miércoles, abre una etapa clave para definir sanciones y posibles cambios estructurales en la venta de entradas para espectáculos.
El fallo surgió tras una demanda presentada por fiscales generales de decenas de estados. El jurado consideró que las prácticas anticompetitivas de Ticketmaster llevaron a personas en 22 estados a pagar 1,72 dólares adicionales por entrada, monto que la empresa podría verse obligada a reembolsar si el juez así lo determina.
Los fiscales señalaron que el veredicto podría traducirse en precios más bajos o en un cambio radical en la venta de entradas. Por su parte, Live Nation emitió un comunicado afirmando que el veredicto “no es la última palabra en este asunto” y pronosticó que el resultado final probablemente se asemeje a un acuerdo previo con el gobierno federal.
Dicho acuerdo incluía un tope en las cuotas de servicio en algunos recintos y nuevas opciones para que promotores y recintos pudieran, sin obligación, dar cabida a empresas competidoras como SeatGeek o AXS.
Durante el juicio, testificó el director general de Live Nation, Michael Rapino, quien respondió preguntas sobre problemas en la venta de entradas, como los ocurridos durante la gira de Taylor Swift en 2022. También se difundieron mensajes internos de un empleado que describía algunos precios como “escandalosos” y hacía comentarios despectivos sobre los clientes. El empleado, Benjamin Baker, testificó que sus mensajes fueron “muy inmaduros e inaceptables”.
Live Nation Entertainment opera o tiene participación en cientos de recintos donde controla la contratación de artistas, mientras que Ticketmaster es considerada la mayor empresa de venta de boletos para eventos en vivo del mundo. El jurado estimó que el sobrecosto para los clientes podría resultar en daños por cientos de millones de dólares, cifra que podría triplicarse. La empresa también podría enfrentar órdenes de desprenderse de algunos activos.
En su comunicado, Live Nation negó ser un monopolio, insistió en que son los artistas, equipos y recintos quienes deciden los precios y prácticas, y argumentó que su tamaño es resultado de la calidad de su servicio. Los abogados de la empresa no hicieron comentarios al salir del tribunal tras conocerse el fallo.
