La institución cultural celebra siete décadas de historia, marcadas por un origen pionero sin sede fija y una proyección que hoy la lleva a exhibir su colección en prestigiosos museos de Europa.
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires celebra sus 70 años con una mirada hacia su extraordinario origen y su consolidación internacional. Fundado el 11 de abril de 1956 por decreto, el museo inició su camino bajo la dirección de Rafael Squirru, quien, sin contar con un edificio, equipo ni colección, organizó una muestra itinerante a bordo del transatlántico Yapeyú.
Aquella primera exposición, que recorrió veinte ciudades en 164 días con obras de artistas como Antonio Berni, Raquel Forner y Lino Enea Spilimbergo, es considerada un hito fundacional. “Es muy loco que hoy estemos festejando los 70 años de ese decreto, de un papelito, pero fue así: todo empezó por ahí”, comentó Jorge ‘Ponchi’ Ponzone, el empleado con más antigüedad de la institución.
Desde aquella aventura pionera, el museo ha transitado por distintas sedes, como el Teatro San Martín, hasta establecerse en el edificio de la avenida San Juan 350, en el barrio de San Telmo. Su directora, Victoria Noorthoorn, reflexiona sobre la metáfora del Yapeyú: “Me gusta mucho la imagen del buque… para un museo que debe transitar muchísimas tormentas, incertidumbres, desafíos”.
Noorthoorn destaca que la vitalidad de la institución se construyó “en conversación con los artistas argentinos actuantes en cada momento histórico”, un diálogo que le ha permitido mantenerse flexible y responder al arte de su tiempo.
Hoy, la proyección internacional del Moderno se materializa con préstamos de obras de su acervo para exposiciones en museos destacados de Europa, como una retrospectiva dedicada a Alfredo Greco en Madrid y una próxima participación en Venecia, consolidando su presencia más allá de las fronteras nacionales.
