A pesar de un contexto externo favorable, el sector exportador enfrenta limitaciones por la menor disponibilidad de hacienda, lo que afecta los volúmenes y la rentabilidad.
El sector exportador de carne atraviesa un escenario complejo. Si bien los valores exportados muestran un desempeño destacado, esto no se traduce en una mejora de la rentabilidad. Por el contrario, el negocio opera en un terreno ajustado.
Los embarques alcanzaron el equivalente a 200 mil toneladas de res con hueso, lo que representa una recuperación del 17% frente al año anterior. Sin embargo, al comparar con 2024, aún se observa una contracción del 19%, lo que evidencia que la recuperación sigue siendo parcial.
La menor disponibilidad de hacienda comienza a ser un factor determinante. La restricción en la oferta impacta directamente sobre el volumen exportado y condiciona la capacidad de expansión del sector en el corto plazo.
En 2023, la faena total superó los 14,5 millones de cabezas, generando unas 3,287 millones de toneladas de carne. Las exportaciones de ese año sumaron 853 mil toneladas. En 2024, la faena se redujo a 13,9 millones de cabezas, con una producción total de 3,178 millones de toneladas. Aun así, la exportación alcanzó un récord de 935 mil toneladas, capturando el 29% de la oferta total.
El año pasado, 2025, la oferta de carne volvió a contraerse, con una faena inferior a los 13,6 millones de cabezas y una producción de 3,144 millones de toneladas. En este contexto, la exportación logró sostener relativamente su participación del 27%, concretando embarques por 853 mil toneladas anuales, un 9% por debajo del récord previo.
Durante el primer trimestre de 2025, el volumen embarcado caía más de un 30% interanual, en un contexto de fuerte pérdida de competitividad para la industria local. Por lo tanto, al analizar los volúmenes exportados en el primer trimestre del año en curso, resulta más apropiado hablar de una leve recuperación que de un crecimiento de exportaciones.
Persisten factores coyunturales que afectan la competitividad del sector exportador, pero también comienzan a cobrar mayor relevancia condicionantes de carácter estructural. Estos factores inciden directamente sobre el escenario en el que deberá desenvolverse la industria en los próximos años.
En cuanto al tipo de cambio, se observa una situación similar a la del año pasado, con un tipo de cambio evolucionando a menor ritmo que la inflación. Durante el último trimestre de 2025, el tipo de cambio se mantuvo prácticamente estable, con una variación de apenas el 3% contra una inflación del 8%. En paralelo, el precio del novillo registró un incremento del 30% en moneda local.
Actualmente, el precio del novillo acumula un alza cercana al 3% en lo que va del año, mientras que el tipo de cambio profundizó su debilidad, con una caída nominal del 5% en los primeros cuatro meses contra una inflación que hasta marzo alcanzaba un 9,4% trimestral.
Factores estructurales están sosteniendo el valor de la hacienda. La escasez de oferta disponible con la que deberá convivir la industria durante los próximos tres a cinco años es lo que impulsa los precios. En los primeros tres meses del año, la faena registró 2,97 millones de cabezas, un 8% menos que en el mismo período del año anterior.
Con un stock que se ha reducido en casi 700 mil cabezas, el nivel de faena debería contraerse en esa misma magnitud para detener la caída del rodeo. Si en 2025 la faena total fue de 13,6 millones de cabezas, una reducción de 700 mil cabezas implicaría un nivel de procesamiento anual inferior a los 13 millones.
