El científico italiano, autor de ‘Agua: una biografía’ y ‘La república ambiental’, analiza la relación entre agua, política y territorio en el contexto del cambio climático. En diálogo con ADN Argentinos, aborda la gestión hídrica, el rol de China, la inteligencia artificial y los desafíos para América Latina.
Giulio Boccaletti, investigador y autor de los libros ‘Agua: una biografía’ y ‘La república ambiental’, sostuvo en una entrevista con ADN Argentinos que la gestión del agua es una cuestión eminentemente política. Según Boccaletti, la relación de las sociedades con el agua no está mediada solo por la tecnología sino por decisiones colectivas que definen el paisaje y el territorio.
Boccaletti afirmó que ‘el territorio es simplemente el reflejo de nuestra voluntad política colectiva’ y que ‘la gestión y las inversiones en agua son una herramienta poderosa, una especie de poder blando’. En ese marco, señaló que durante el siglo XX se logró una emancipación de la variabilidad natural del agua, lo que permitió reducir enfermedades hídricas y garantizar el suministro, pero también generó una pérdida de conciencia sobre la dependencia del entorno natural.
El investigador indicó que la delegación de la gestión del agua a organismos técnicos o al mercado puede funcionar en condiciones normales, pero falla ante eventos extremos como sequías o inundaciones. ‘En ese punto nos encontramos ante un problema, en algunos casos, una catástrofe. Debemos tomar decisiones sobre cómo queremos reconstruir nuestro territorio’, declaró.
Consultado sobre la reforma de la Ley de Glaciares en Argentina, Boccaletti sostuvo que la gestión de recursos estratégicos requiere respaldo nacional. ‘Cuando esos recursos son estratégicos para una nación, confiar las decisiones de una comunidad local sobre recursos que son importantes para toda la nación es un riesgo’, afirmó.
En relación con el rol de China en la infraestructura hídrica global, Boccaletti comparó su influencia con la de Estados Unidos en el siglo XX. ‘China hoy exporta su propia experiencia, inspirada en parte por la experiencia estadounidense’, declaró, y advirtió que las naciones deben ser conscientes de las condiciones que acompañan esas inversiones.
Respecto a la instalación de centros de datos en regiones áridas, como el proyecto de OpenAI y Sur Energy en la Patagonia, Boccaletti señaló que el agua es un bien público y debe estar regulada. ‘Cuando actividades económicas dependen de recursos públicos, como el agua, debe haber regulación’, indicó.
El científico también abordó el impacto de la inteligencia artificial en la gestión ambiental. Afirmó que los datos ayudan a iluminar opciones pero no a tomar decisiones, y advirtió sobre la transferencia masiva de información satelital al sector privado. ‘Esa información es poder, porque te permite saber qué está pasando y dónde’, sostuvo.
Finalmente, Boccaletti propuso un enfoque republicano para abordar la crisis ambiental. ‘La república ambiental no es necesariamente algo nuevo. Tenemos que encontrar una forma moderna de reconectarnos con el paisaje, de reconectarnos con nuestros territorios’, concluyó.
