Un proverbio chino distingue entre voluntad y deseo, y su origen se vincula con las enseñanzas del confucianismo, el taoísmo y el budismo zen.
Un viejo proverbio chino reza: “Las grandes almas tienen voluntades, las débiles tan solo deseos”. La sabiduría popular del gigante asiático atribuye virtudes como el sacrificio, la templanza y la humildad como aspiraciones para todas las personas.
La distinción entre voluntad y deseo describe dos relaciones distintas con el tiempo: quien desea espera que las circunstancias cambien; quien tiene voluntad actúa sobre ellas. La frase indica que los caprichos no pueden compararse con el poder de la voluntad. Las personas que saben lo que quieren y tienen un objetivo claro cuentan con más posibilidades de alcanzar sus metas.
Otra interpretación común señala que el deseo pertenece al ámbito de la emoción, y la voluntad se alimenta de una convicción más fuerte mediada por la razón. El proverbio describe una actitud específica: dejar de esperar las condiciones ideales para construir resultados usando los recursos disponibles.
La historia de resiliencia colectiva del pueblo chino da sostén al proverbio: su propia voluntad de sobreponerse a las calamidades ha forjado su carácter.
¿Cuál es el origen de los proverbios chinos?
Los proverbios chinos siguen vigentes porque condensan ideas complejas en frases breves. Muchos provienen de principios filosóficos del confucianismo, el taoísmo y el budismo zen. El confucianismo se centra en la moralidad, la lealtad familiar, la armonía social y el gobierno ético, con la virtud del junzi como ideal: la persona de elevado carácter moral.
Uno de los pilares del confucianismo es la autodisciplina como raíz del resto de las virtudes. En vez de depositar la responsabilidad en una imposición externa, el individuo debe hacer el ejercicio continuo de seguir sus obligaciones, escuchar su voluntad y huir de la gratificación inmediata.
La fuerza de los proverbios también se consolida porque proponen una enseñanza práctica. Su poder para condensar grandes lecciones de vida en metáforas sencillas fue clave para que se transmitieran en la tradición oral durante siglos, especialmente cuando la mayoría de la población mundial era analfabeta. Esa es una de las razones por las que los proverbios siguen circulando en el siglo XXI.
