Referentes de la inteligencia artificial modificaron sus declaraciones sobre el impacto de la tecnología a medida que cambiaron los incentivos económicos. El análisis de Juan Santiago, CEO de Santex, sobre el contraste entre las narrativas y la realidad.
Durante años, la inteligencia artificial fue presentada como una posible amenaza para la humanidad. Actualmente, varios de los mismos referentes que alertaban sobre sus riesgos hablan de abundancia, crecimiento y una nueva era de prosperidad. El contraste entre ambos relatos es objeto de análisis.
OpenAI lanzó GPT-5.6, una nueva versión que compite con Google, Anthropic y Meta. La empresa, que comenzó como una organización sin fines de lucro impulsada por Elon Musk y Sam Altman, se transformó en un modelo comercial respaldado por miles de millones de dólares.
Entre 2019 y 2024, mientras OpenAI alcanzaba valuaciones récord y atraía inversiones históricas, Altman advertía sobre profundas transformaciones en el empleo. Ahora, con versiones que ubican a OpenAI camino a una valuación cercana a los 852.000 millones de dólares, Altman afirmó que está “encantado de haberse equivocado” sobre el impacto laboral. Musk, por su parte, sostuvo que la IA y la robótica conducirán a una sociedad donde el dinero perderá importancia gracias a la abundancia.
En el ámbito político, Estados Unidos pasó en poco más de dos años de impulsar una inteligencia artificial “segura” a priorizar la innovación y reducir barreras regulatorias. En Argentina, el presidente Javier Milei propuso habilitar corporaciones completamente automatizadas, mientras el historiador Yuval Noah Harari respondió que estructuras similares, como la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, demostraron los riesgos de organizaciones capaces de acumular poder sin rendir cuentas.
Dentro de las empresas, Satya Nadella, CEO de Microsoft, reconoció recientemente que delegar procesos críticos en modelos externos puede erosionar el conocimiento propio de las organizaciones. “La eficiencia mejora, pero la ventaja competitiva comienza a desaparecer”, señaló.
El análisis fue realizado por Juan Santiago, CEO y Founder de Santex, quien sostuvo que “el desafío no consiste en incorporar inteligencia artificial a cualquier costo. Consiste en hacerlo preservando el criterio, el conocimiento y la capacidad de decisión que distinguen a cada empresa”. Santiago agregó que “la inteligencia artificial necesita mucho más que innovación: necesita credibilidad, confianza y una licencia social que todavía está lejos de consolidarse”.
“La verdadera pregunta ya no es si la IA transformará el mundo. Eso está ocurriendo. La pregunta es quién escribirá las reglas de esa transformación y si tendremos la lucidez suficiente para no confundir un cambio de narrativa con un cambio de realidad”, concluyó.
