Estados Unidos y Arabia Saudita estarían próximos a anunciar un acuerdo que permitiría al reino desarrollar un programa nuclear civil, según medios estadounidenses. El pacto tendría una duración de 30 años y contemplaría la participación de empresas estadounidenses en la construcción de infraestructura.
Estados Unidos y Arabia Saudita podrían anunciar un acuerdo que permita al reino del Golfo desarrollar un programa nuclear civil, de acuerdo con medios estadounidenses. El anuncio sería realizado por el gobierno del presidente Donald Trump durante este miércoles.
El acuerdo, con una duración de 30 años, estima ganancias millonarias para Washington por su potencial participación en la construcción de infraestructura. Empresas estadounidenses podrían construir una instalación para producir uranio enriquecido, cuyo uso se extiende a combustible para centrales eléctricas y bombas nucleares.
En virtud del acuerdo, y tras un estudio conjunto con Estados Unidos, Arabia Saudita recibiría permiso para enriquecer uranio en su territorio y producir combustible en una planta de enriquecimiento construida por Estados Unidos, en lugar de depender del combustible importado. Esta cláusula distinguiría este acuerdo de otro que Estados Unidos firmó en 2009 con los Emiratos Árabes Unidos, país vecino de Arabia, en virtud del cual los EAU no producen su propio combustible y aceptan una serie de otras restricciones.
Según el Wall Street Journal, si Estados Unidos se opone al enriquecimiento tras el estudio conjunto, el reino no podría hacerlo por su cuenta ni con otro socio extranjero durante 10 años. El plan se enviará ahora al Congreso de Estados Unidos y se prevén oposiciones de ambos partidos, aunque el Partido Republicano de Trump controla tanto la cámara alta como la baja.
Por otro lado, el acuerdo no está condicionado a que Arabia Saudita normalice sus relaciones diplomáticas con Israel, según informa el New York Times, una aspiración de sucesivos presidentes estadounidenses.
La firma supone también la preocupación de los activistas por la no proliferación nuclear, cuyo objetivo final es evitar un aumento del número de armas nucleares en todo el mundo. Esta cuestión fue el eje del conflicto que Estados Unidos e Israel mantienen desde hace meses con Irán, tras alegar que lo atacaron para impedir que desarrolle un arma propia, algo que Teherán niega tener previsto hacer.
El gobernante de facto de Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, declaró a CBS News en 2018 que su país no planeaba adquirir un arma nuclear, pero que “sin duda, si Irán desarrollara una bomba nuclear, haríamos lo mismo lo antes posible”.
