María de la Luz Ramírez, de 73 años, obtuvo la residencia permanente en Estados Unidos después de permanecer 50 años sin estatus migratorio regular. El trámite se realizó mediante el beneficio Military Parole in Place, vinculado al servicio militar de uno de sus hijos.
María de la Luz Ramírez, de 73 años, obtuvo la residencia permanente en Estados Unidos tras vivir 50 años en el país sin estatus migratorio regular. La mujer, originaria de Jalisco, México, llegó a California en 1976, a los 23 años, y permaneció en territorio estadounidense durante cinco décadas, dedicándose a actividades agrícolas y residiendo junto a su familia.
Durante la década de 1980, Ramírez tuvo la posibilidad de acogerse a una amnistía migratoria, pero decidió no hacerlo. En una entrevista con el programa Primer Impacto, declaró: “Como estaba tan fácil vivir aquí y no había tanto problema, no sentía que la necesitaba tanto”.
En 2022, uno de sus hijos, integrante del Ejército de los Estados Unidos, inició un trámite para regularizar su situación mediante el beneficio conocido como Military Parole in Place. Este mecanismo es otorgado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (Uscis) de manera discrecional y caso por caso, y está destinado a familiares de miembros o veteranos de las Fuerzas Armadas que hayan ingresado al país sin ser admitidos o inspeccionados por un oficial migratorio.
Entre los posibles beneficiarios se encuentran cónyuges, viudos o viudas, padres e hijos de militares en servicio activo, e integrantes de determinadas reservas. El beneficio no equivale a una green card ni otorga automáticamente un estatus migratorio permanente, pero puede detener la acumulación de presencia ilegal durante su vigencia y permitir la solicitud de un permiso de trabajo mediante el formulario I-765. Para solicitarlo se utiliza el formulario I-131, acompañado de documentación que acredite el vínculo familiar y la condición militar o de veterano del familiar.
La decisión de iniciar el trámite se produjo en un contexto de aumento de las políticas de deportación durante el segundo gobierno de Donald Trump. Al respecto, Ramírez declaró: “Él me obligó a hacer esto por miedo, del terror que yo tenía. Yo ya no podía salir a la calle”.
Su hijo Octavio González expresó: “Estamos muy orgullosos por llegar a esta etapa, a esta meta. Es una tranquilidad lo que se siente”.
Con la obtención de la residencia permanente, Ramírez completó su proceso migratorio tras cinco décadas en Estados Unidos.
