La comisión de Acuerdos del Senado decidió postergar el tratamiento de los pliegos de 43 diplomáticos, en medio de tensiones internas y objeciones de senadores aliados al oficialismo.
El mundo diplomático argentino atraviesa horas de tensión. El tratamiento de los pliegos de 43 diplomáticos, aprobados meses atrás por el gobierno del presidente Javier Milei, debía ser un trámite burocrático, pero se ha convertido en el centro de intensas discusiones internas, con acusaciones mutuas dentro y fuera del Palacio San Martín.
El jueves pasado, la comisión de Acuerdos del Senado postergó por falta de consenso el debate sobre los ascensos de esos 43 diplomáticos a los cargos de embajador, ministro de primera y ministro de segunda. Se trata de las promociones de 2024 y 2025, que vienen sufriendo demoras desde el gobierno de Alberto Fernández en algunos casos. Las listas vigentes, según coinciden en la Cancillería, fueron diseñadas durante la gestión del entonces canciller Gerardo Werthein y conforman la “herencia” con la que debe lidiar el actual canciller, Pablo Quirno.
“No hay consenso para todos los pliegos”, definieron desde un importante despacho de la Casa Rosada. Los reparos provinieron de senadores aliados del Poder Ejecutivo –radicales, PRO y algunos provinciales–, quienes habrían recibido llamados de embajadores y consejeros enojados por la composición de las listas. Objetaron que algunos de los diplomáticos propuestos “no cumplirían los requisitos” para ser ascendidos. Desde el radicalismo agregan que el pasado “peronista y kirchnerista” de algunos es la razón de las objeciones, que incluyeron el pedido de “revisión” y el envío de otra lista.
Quirno y la senadora Patricia Bullrich, principal espada legislativa de La Libertad Avanza, estarían dispuestos a aceptar algunas modificaciones en los plazos de aprobación (no así en los nombres) y fijaron fecha de tratamiento de los pliegos para el miércoles y jueves próximos. Esta semana, el sindicato que nuclea a los diplomáticos, APSEN, emitió una comunicación a sus afiliados con quejas por las dilaciones del Senado, recordando que el procedimiento está establecido por ley y que resulta “improcedente y antiético” cualquier accionar en desmedro de la normativa vigente.
Dos fuentes aseguraron que la presión para modificar algunos nombres de la lista tiene responsables concretos, incluidos en un chat que nucleó a 12 diplomáticos, a quienes un diplomático de carrera define como “los doce apóstoles”. Mario Verón Guerra, actual embajador en Colombia y de orientación radical, y Ariel Campero, agregado cultural en Lima y primo del diputado Mariano Campero, fueron quienes, junto a otros 10 diplomáticos, cuestionaron a varios de sus pares y consiguieron la postergación.
En la lista de ascensos se destacan varios colaboradores actuales de Quirno, como Fernando Brun, Juan Manuel Navarro y Francisco Tropepi. Los “críticos” cuestionarían otros nombres, como los de Santiago Villalba Díaz, Juan Manuel Cortelleti o Pablo Deangelis. Según pudo saberse, la contraoferta consensuada entre Quirno y Bullrich se centraría en la aprobación de una primera tanda de pliegos esta semana, y que otros queden para una segunda instancia, mientras avanza el listado de ascensos de 2026.
