Tras los escándalos que envolvieron al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, intensifica su presencia pública y busca consolidar su gestión con una comunicación más directa y una agenda activa.
Luego de los distintos escándalos que protagonizó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, los movimientos de Sandra Pettovello, la ministra de Capital Humano, dejaron de ser sigilosos. La titular de la cartera intentó ser la cara del Gobierno de las buenas noticias, como la baja de la pobreza, y la gestión, con un perfil elevado. Sin embargo, dos maniobras que, como reconocen en un sector del oficialismo, quedaron totalmente eclipsadas por la situación del ministro coordinador, sin influencia en la agenda.
La ministra eligió una nueva forma de comunicar las acciones de su cartera. Especialmente se enfoca en contrarrestar críticas, desde la cuenta oficial de Capital Humano cuando lo considera necesario. Así puede desmarcarse de problemas, tal como lo hizo sin dudar cuando llovían críticas por la situación del PAMI y la falta de respuestas del área de Discapacidad. Ayer, de hecho, volvió a exhibir este estilo. Tuvo que responder ante las críticas de gobernadores y en particular de sindicatos como UDA (Unión de Docentes Argentinos), que arremeten contra los múltiples ajustes que ejecutó en este tiempo, en especial en todo lo relacionado a la educación técnica, cuyos fondos se han reducido gracias a la derogación del artículo 52 de la Ley de Educación Técnico Profesional.
Por eso, la funcionaria con su ministerio aclaró que pretende combatir “declaraciones incorrectas y malintencionadas” por parte de opositores y el gremio que se quejan del recorte. “La educación técnica -como la educación obligatoria en la Argentina- depende de los presupuestos provinciales. Esto abarca salarios docentes y no docentes, mantenimiento edilicio y provisión de insumos”, sostuvo. Y justificó: “El Presupuesto 2026 mantiene para gastos en educación técnica una asignación equivalente a la de 2025. Ejercicio que alcanzó una ejecución de casi 100% (99,9%)”.
Además de hacer gala de una comunicación singular, la ministra se encargó de desplegar una agenda hiperactiva, muy similar a la de un jefe de Gabinete, una comparación que no le gusta. Primero, porque jura ante los suyos que Adorni, con quien lo une una gran relación, debe continuar en su cargo y en línea con la banca que ofrecen el Presidente y su hermana Karina. Segundo, porque cree que está afianzada como jefa de Capital Humano y con las áreas a su cargo, que van desde la secretaria de Trabajo, la de Educación, Cultura y ANSES, entre las más relevantes.
Su gira de encuentros incluyó una con el secretario de Política Económica, el viceministro de Hacienda José Luis Daza, para charlar “sobre las políticas de formación y empleo que configuran un escenario de crecimiento sostenido para el país”, como informó el ministerio el 30 de abril. Ese mismo día, logró reunir al karinismo y el caputismo en una misma mesa, al recibir en su despacho al ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; y al subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez.
Si algo pudo Pettovello en este tiempo, fue convivir de manera armoniosa con ambos bandos, más allá de un conflicto inicial con el asesor por “copar” diversas áreas de su estructura ministerial. Un funcionario admite que la convivencia desde hace más de un año es “óptima”. Sin embargo, la ministra enfrenta un problema que aquellos libertarios que están encima del ecosistema digital reconocen. Todos los anuncios que encara la administración Milei y Pettovello, como la baja de la pobreza, la plataforma SISOC para digitalizar y controlar la gestión de los programas sociales o la nueva regla para medir paritarias, no lograron penetrar en la agenda pública. Adorni sigue opacando todo, como lo señalan aquellos que caminan los pasillos de la Casa Rosada. “Es como en la época de Espert: todo lo que se anuncia pasa de largo porque el tema de conversación sigue siendo uno solo”, lamenta un representante de la gestión, consciente de que los esfuerzos son en vano y todo continúa girando en torno al ex vocero presidencial.
