Bruna Bravo, odontóloga y creadora de contenido brasileña residente en España, cuenta en esta entrevista cómo es su vida junto a Rughi, un carlino de 12 años que la acompaña desde su llegada al país. La conversación aborda la relación con su mascota, los cuidados, los gastos veterinarios y su visión sobre la humanización de los animales.
“Rughi es familia”. Esta frase resume y expresa todo lo que Bruna Bravo siente por su perro, su fiel compañero desde que llegó a España desde su Brasil natal. Este carlino de 12 años comparte vida y aventuras con la odontóloga y creadora de contenido, como reflejan muchas de las fotos que comparte en su perfil de Instagram, que cuenta con más de 120.000 seguidores.
Bruna se refiere a su perro con halagos y destaca su “cara arrugada típica de los carlinos y unos ronquidos que parecen de señor mayor”. En su perfil de Instagram, define a Rughi como “mi compañero de vida. Lo más bonito que tengo”.
La creadora de contenido explicó que vive sola con Rughi desde su llegada a España. “Cuando vives lejos de tu país y de tu familia, la compañía se vuelve algo mucho más importante. Rughi es familia. Es compañía incondicional, presencia constante y una fuente enorme de calma”, sostuvo.
Bruna contó que Rughi llegó a su vida porque una amiga vivía con la madre del perro, que tuvo una camada de la que nació Rughi. Antes de Rughi, convivió con una bulldog francesa llamada Punchi, a la que tuvo que sacrificar hace tres años por una enfermedad grave. “Fue una de las decisiones más difíciles de mi vida”, afirmó.
En cuanto a su día a día, Bruna señaló que Rughi la acompaña en casi todas sus actividades. “Cuando no estoy trabajando, me acompaña absolutamente en todo. Rughi está todo el día pegado a mí, es casi como una extensión de mi cuerpo”, dijo. También mencionó que el perro tiene manías, como roncar o saltar en el coche cuando están cerca de casa.
Consultada sobre la educación de su mascota, Bruna indicó que es un perro muy educado porque desde pequeño le marcó límites claros. “Creo que los perros los necesitan. Rughi me entiende mucho por el tono de voz. Apenas ladra, porque no soporto a los perros que ladran por todo”, explicó.
En relación con los gastos veterinarios, Bruna relató que Rughi no ha tenido grandes problemas de salud, pero que con Punchi vivió una etapa difícil. “Tuvo dos hernias en la columna y cada cirugía costaba alrededor de 4.000 euros. Recuerdo que la primera vez lloraba por la perra y, la segunda, lloraba por la perra, por mí y por mi economía”, recordó.
Bruna también se refirió al apoyo emocional que le brinda Rughi. “Cuando tienes un animal a tu lado, eso cambia. Lo miras y sabes que depende de ti: necesita que lo saques a pasear, que le des de comer, que le hagas caso… Rughi me ayuda cada día. Me despierta, me hace compañía… Muchas veces siento que no necesito nada más que eso”, expresó.
En cuanto a su independencia, la creadora de contenido admitió que le cuesta extrañar a la gente, pero que con su perro es distinto. “No puedo estar mucho tiempo lejos de él. Me cuesta dormir si no escucho sus ronquidos cerca”, dijo.
Bruna manifestó que le gustaría tener otro perro en el futuro, pero que por ahora quiere disfrutar a Rughi. “Rughi ya tiene 12 años y, desde hace un tiempo, me duele pensar que no estará conmigo siempre. Cuando no esté, seguramente tendré otro perro”, afirmó.
Respecto a la humanización de los animales, Bruna consideró que es importante no olvidar que son perros. “Yo adoro a mi perro, lo mimo y lo cuido todo lo que puedo, pero sigue siendo un perro e intento tratarlo como tal. Es bonito mostrar el vínculo con ellos, sin olvidar que tienen necesidades propias de su especie”, explicó.
En el ámbito profesional, Bruna mencionó que continúa con el proyecto “Risas a Ciegas”, que combina humor y citas a ciegas, y que junto a Ares Teixidó lanzó en YouTube un nuevo formato llamado “A Puerta Cerrada”.
