La diferencia entre los bonos con vencimiento en 2027 y 2028 muestra la incertidumbre electoral. Analistas consultados en +Perfil señalaron que la posible candidatura de Axel Kicillof y la colocación de deuda bonaerense podrían ser señales para el mercado.
Mientras los mercados proyectan escenarios económicos más allá de 2027, la posibilidad de que Javier Milei consiga o no un segundo mandato comienza a incorporarse en las expectativas de los inversores. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Fernando Meaños planteó que la diferencia entre los bonos con vencimientos en 2027 y 2028 refleja esa incertidumbre política.
El interrogante es si un escenario electoral con candidatos dispuestos a sostener determinados pilares macroeconómicos podría reducir el nivel de temor del mercado. La discusión incluye desde una eventual renovación del peronismo hasta la aparición de una alternativa de derecha más moderada que el actual oficialismo.
Llull y el antecedente de Kicillof
Santiago Llull puso el foco en una posible candidatura de Axel Kicillof y recordó su paso por el Ministerio de Economía durante el gobierno de Cristina Kirchner. Para el analista, algunos antecedentes permiten discutir la idea de que un eventual gobierno peronista necesariamente implicaría dejar de cumplir con las obligaciones financieras.
“El Gobernador de la Provincia fue Ministro de Economía y pagó el BOE en 2015, lo pagó en dólares”, señaló Llull al referirse al Boden 2015. Y agregó: “Muchas veces se dice que no son pagadores y eso no es verdad, porque el gobierno de 2015 fue pago”.
Llull recordó que en aquel momento existían dudas entre los inversores sobre cómo se concretaría el pago, especialmente por la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo. El cumplimiento de aquella obligación aparece, desde su mirada, como un antecedente que el mercado debería incorporar al evaluar una eventual candidatura de Kicillof.
La Provincia de Buenos Aires como señal al mercado
Ezequiel Vega también puso el foco en el comportamiento financiero de la Provincia de Buenos Aires y destacó que el distrito viene cumpliendo con sus compromisos. Para el analista, una eventual colocación de deuda podría transformarse en una señal adicional hacia los inversores.
“Sí ayudaría que la Provincia de Buenos Aires salga al mercado, que esa colocación sea en Estados Unidos bajo ley extranjera o incluso también bajo ley local”, explicó Vega. Una operación de ese tipo permitiría, según su análisis, medir de manera más concreta la confianza que el mercado está dispuesto a otorgarle al distrito.
La utilización de legislación extranjera podría tener un impacto adicional en términos de credibilidad. El mercado tendría así una nueva referencia para evaluar no solamente la capacidad de pago provincial, sino también las expectativas alrededor de Kicillof como posible figura nacional.
“Realmente es casi el doble y es muchísimo”
Uno de los datos que Vega utilizó para ilustrar la incertidumbre es la diferencia entre los bonos bonaerenses con vencimiento en 2027 y 2028. Según explicó, mientras el O27 presenta una tasa cercana al 4%, el O28 se ubica aproximadamente en el 8%.
“Realmente es casi el doble y es muchísimo, ahí está el miedo del inversor y el miedo del mercado”, afirmó. La diferencia muestra que, a medida que el vencimiento se aleja y entra en un escenario político posterior a las elecciones, los inversores exigen una rentabilidad considerablemente mayor.
Ese comportamiento refleja una preocupación que excede a un candidato puntual. El mercado intenta anticipar qué políticas podrían mantenerse después de 2027 y cuánto podría modificarse el rumbo económico frente a un eventual cambio de Gobierno.
Qué tendría que ocurrir para bajar el riesgo político
La pregunta central es si Argentina podría atravesar una elección en la que los principales candidatos expliciten previamente qué aspectos del orden macroeconómico están dispuestos a sostener. Equilibrio fiscal, estabilidad monetaria y cumplimiento de la deuda aparecen entre las variables que podrían reducir parte de la incertidumbre.
En ese escenario, la identidad ideológica del próximo gobierno podría perder algo de peso frente a la previsibilidad sobre sus decisiones económicas. Pero mientras esas definiciones no aparezcan, los precios de los títulos seguirán funcionando como un termómetro del temor electoral.
“Ahí está el miedo del inversor y el miedo del mercado”, resumió Vega sobre una diferencia de tasas que ya empieza a mirar más allá de Milei. Los bonos de 2027 y 2028 muestran así que, para los mercados, la próxima elección comenzó mucho antes de que aparezcan oficialmente los candidatos.
