La Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro detuvo a una banda dedicada a préstamos ilegales bajo la modalidad “gota a gota” en el conurbano bonaerense. La operación incluyó once allanamientos simultáneos ordenados por la fiscal Paula Hertrig. La acusación incluye asociación ilícita, usura, extorsión y amenazas.
La Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro detuvo a una banda dedicada a préstamos ilegales bajo la modalidad “gota a gota” en el conurbano bonaerense. La operación incluyó once allanamientos simultáneos ordenados por la fiscal Paula Hertrig, de la UFI de Boulogne. La acusación incluye asociación ilícita, usura, extorsión y amenazas.
La víctima, de identidad reservada, había solicitado $250.000 para comprar alimentos y útiles escolares para su hijo menor. Según la denuncia, el prestamista le habría dicho: “Vas a entender que acá no se jode. Ninguno de los salames que fueron hasta ahora tienen el peso que tengo yo. Tu préstamo te va a salir más caro que toda tu vida”. La banda operaba en Moreno, Caseros, El Palomar, Ituzaingó y General Rodríguez.
La modalidad consiste en otorgar créditos sin aval y acordar un plan de pago diario, semanal o mensual. Las tasas de interés pueden superar el 100% mensual. En caso de incumplimiento, se registran amenazas y confiscación de bienes como motos, autos, electrodomésticos o viviendas.
El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, declaró: “Se duplicaron los tiros en las piernas”. El funcionario vinculó este fenómeno con la actividad de usura y préstamos ilegales como actividad paralela a la venta de drogas.
En agosto de 2025, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires desarticuló una banda que operaba en el sur del conurbano bonaerense. La organización otorgaba microcréditos con intereses del 300% mensual. Se incautaron dinero, armas y vehículos.
En septiembre de 2025, una investigación por homicidio reveló que la víctima pertenecía a una banda que utilizaba la aplicación de pagos MercadoPago para otorgar créditos informales.
La modalidad “gota a gota” se originó en Medellín, Colombia, en la década de 1990, vinculada al narcotráfico. En Argentina, la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) informó sobre esta práctica en 2018, calificándola como usura, delito previsto en el artículo 175 del Código Penal, con penas de seis meses a cinco años de prisión.
