El sector agrario español enfrenta un envejecimiento de su fuerza laboral: más del 40% de los agricultores supera los 65 años y los menores de 35 no llegan al 4%, según el INE.
El futuro del campo español se enfrenta a un abismo demográfico sin precedentes ante la falta de relevo generacional. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 40% de los agricultores españoles superan los 65 años y los menores de 35 años no llegan al 4% del sector.
Esta situación ha llevado a organizaciones agrarias como la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) a expresar su preocupación. Manuel Bonilla, agricultor malagueño de 82 años, ha cobrado visibilidad en redes sociales junto a su nieto Dani, con quien comparte consejos y opiniones sobre la actividad agrícola.
La cuenta La granja de Dani, donde publican contenido, acumuló más de 300.000 seguidores en diferentes plataformas en pocos meses. El origen del proyecto fue la partida temporal de Dani a Filipinas, que buscaba una manera de sentirse cerca de su familia.
Actualmente, abuelo y nieto residen en Málaga y reflexionan sobre la situación del sector. “El campo es lo que le da la vida al pueblo. El campo es la comida nuestra y, si el campo se abandona, se abandona todo”, afirmó Bonilla.
El agricultor reconoció la dureza de la profesión: “La juventud no quiere trabajar en el campo porque yo comprendo que es muy duro, pero tiene que salir gente joven para que no se pierda la tradición antigua”.
Cómo paliar la escasa mano de obra en el campo
El relevo generacional es inexistente en un terreno que ofrece recursos esenciales para el día a día. Diversas organizaciones agrícolas promueven medidas para adaptar las labores del campo a la actualidad, con la incorporación de herramientas tecnológicas.
Entre las innovaciones impulsadas por el sector para hacer la profesión más atractiva y menos exigente físicamente se destacan la digitalización de cultivos, el uso de drones para optimizar el riego y el análisis de datos para el control de plagas.
Bonilla consideró esta cuestión esencial para continuar con el legado agrícola: “La generación mía ya se está acabando, quedamos muy pocos. La juventud es la que tiene que meter el cuello porque nosotros estamos casi acabados”.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación organiza cursos para jóvenes agricultores, que ofrecen formación práctica y conocimientos útiles para el desarrollo de su actividad agraria.
Llamamiento a la gente joven
El objetivo principal de Dani con la creación de la cuenta es evitar que se pierda la sabiduría de personas como su abuelo, que continúan trabajando en el campo. “Hago un llamamiento a la gente joven para que se dedique al campo”, declaró.
El octogenario señaló la preferencia de la juventud por otras profesiones que requieren menos esfuerzo físico, pero indicó la importancia de los productos del campo para la alimentación.
Bonilla se niega a que esta tradición se pierda después de haber pasado por varias generaciones. La administración central busca retenerla mediante programas públicos como el Cultiva, impulsado por el Ministerio, que ofrece estancias formativas de jóvenes en explotaciones modelo para facilitar el traspaso de conocimiento.
