Miriam Risco, supervisora de atracciones de PortAventura World, relata su trayectoria de 11 años en el parque y detalla los protocolos de seguridad que regulan la operativa diaria de las atracciones.
Miriam Risco, de 31 años, es supervisora de atracciones en PortAventura World, donde trabaja desde hace 11 años. En una entrevista con La Vanguardia, Risco explicó cómo llegó al sector, cuáles son sus funciones y los protocolos de seguridad que se aplican en cada atracción.
Risco indicó que su incorporación al parque fue casual: “Yo acababa de terminar el grado medio de Comercio y Marketing, vi una oferta de trabajo en internet, me apunté y al mes siguiente me llamaron. No esperaba trabajar aquí”. Comenzó como asistente de atracciones y, tras recibir formación específica, ascendió a supervisora.
En cuanto a las tareas diarias, detalló: “Nos encargamos de controlar el acceso, medir a los niños para comprobar que cumplen los requisitos de altura y verificar que todos respeten las restricciones de seguridad”. Además, explicó que la salida de cada tren requiere la coordinación entre el asistente y el operador: “Ambos pulsamos simultáneamente un botón. Esa acción es la que permite que el tren se despache y comience el recorrido”.
Risco afirmó que la responsabilidad es un pilar del trabajo: “Al final, se trata de ser responsable y de conocer perfectamente los procedimientos. Cuanto mejor conoces cómo funciona cada atracción y cada situación, mejor puedes desempeñar tu trabajo”. Entre las habilidades fundamentales mencionó “ser resolutiva, gestionar las incidencias del día a día y adaptarse a todo tipo de público”.
La supervisora señaló que los visitantes suelen desconocer los protocolos de seguridad que se aplican detrás de cada atracción. Puso como ejemplo la revisión constante de restricciones: “Tenemos que comprobar que no lleve collarín, que no tenga alguna prótesis incompatible, que no esté embarazada o que el niño alcance la altura mínima requerida”. También mencionó que se verifica que el arnés esté correctamente colocado.
En relación con el uso de teléfonos móviles durante los recorridos, Risco indicó que “están totalmente prohibidos, igual que cualquier otro objeto que pueda desprenderse y causar daño”. Añadió que, pese a las indicaciones, algunos visitantes intentan ocultar objetos personales. “Está prohibido por seguridad. El problema no es el vídeo en sí, sino que el móvil puede caerse durante el recorrido”.
Risco también destacó el vínculo que se genera con los visitantes habituales: “Hay personas con pase de temporada a las que ves cada año. Ves crecer a sus hijos y ellos también te ven crecer a ti. Al final acabas estableciendo una relación con ellos”.
