El secretario de Trabajo participó del plenario por el Presupuesto 2027 en Diputados, donde sostuvo que el RIFL generó 19.000 puestos en mayo y 63.000 en siete meses. Los datos del SIPA registran 14 meses consecutivos de caída del empleo formal privado.
El secretario de Trabajo, Julio Cordero, expuso este martes en el segundo plenario de debate del proyecto de Presupuesto 2027 en la Cámara de Diputados, donde respaldó la reforma laboral y se refirió a los datos de empleo.
Durante su intervención, Cordero afirmó que el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), implementado por la ley de “Modernización Laboral”, generó la incorporación de 19.000 puestos de trabajo en mayo y que en los primeros siete meses del año se sumaron 63.000 trabajadores al sistema. “Nos preocupa la informalidad”, declaró.
El funcionario sostuvo que la prioridad de la gestión es “sostener el equilibrio fiscal, la baja inflacionaria, fomentar la generación de empleo y el crecimiento salarial”. En ese marco, afirmó que “en noviembre del 2023 el salario promedio era de u$s500 y hoy es de u$s1.500”. También indicó que serán rigurosos en que “no utilicen las empresas y las actividades la excusa del incremento salarial para ser trasladado al precio”.
Respecto de la reforma laboral, Cordero señaló que la ley busca “transparentar una situación real, en la Argentina y el mundo, de que hay personas que no quieren trabajar en relación de dependencia con las obligaciones que conlleva”. Y agregó: “No todo el mundo quiere poner todo su tiempo a disposición de un empleador que lo dirige y que tiene una potestad sancionatoria por encima de lo que él pueda definir. Hay algunas personas quieren ser autónomas o monotributistas”.
Para defender el banco de horas y responder a diputados opositores que planteaban una reducción de la jornada laboral, Cordero relató un intercambio que mantuvo con un trabajador de una estación de servicio sobre un escenario de seis horas con el mismo salario. “¿Eso por cuánto tiempo va a pasar?”, le habría consultado el empleado. “Él tenía más conciencia de la realidad que muchos que planteaban determinados elementos que no formaban parte del mundo del trabajo”, concluyó.
El secretario también afirmó que la actual gestión “busca justamente que cada persona tenga la dignidad de poder insertarse en el mundo del trabajo con sus propios medios” y sostuvo que “no hubo ningún convenio colectivo al que se le haya rechazado la homologación”. “Algunas cosas se cosechan rápido y otras tardan un poco más. Mientras tanto nosotros gestionamos para que las empresas que tienen problemas en particular puedan sostener la cantidad de trabajadores con rebajas en algunas cargas sociales”, finalizó.
El empleo formal privado cayó por 14º mes consecutivo
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo asalariado registrado del sector privado acumuló 14 meses consecutivos de caída y perdió 12.716 puestos de trabajo en julio respecto de junio (-0,2%). La industria, la construcción y el comercio fueron los sectores con mayor pérdida de empleo.
En el año, se destruyeron 134.034 puestos de trabajo (-2,2%), mientras que en el sector público se recuperaron 4.723 empleos (+0,1%) y, frente a julio de 2025, se perdieron 22.681 (-0,7%). En cuanto a los puestos en casas particulares, hubo un incremento de 2.159 (+0,5%), tras una caída mensual de 1.092 en junio.
El monotributo, por su parte, tuvo un avance de 58.778 inscriptos en el último año (+2,7%) y sumó 1.432 nuevos inscriptos en julio (+0,06%). La contracción del empleo formal privado se extendió a buena parte de la economía. En la comparación mensual, ocho ramas de actividad redujeron sus plantillas, tres mostraron aumentos y otras tres permanecieron estables. La construcción encabezó las bajas, con una caída del 0,6%, seguida por la intermediación financiera (-0,4%). La industria manufacturera, el comercio, el transporte y los hoteles y restaurantes registraron retrocesos del 0,3% en cada caso.
En términos interanuales, la industria manufacturera registró una contracción del 4,4%, mientras que la intermediación financiera cayó un 4,8% y el comercio retrocedió un 3,4%. El transporte y las comunicaciones, por su parte, exhibieron una disminución del 2,4%.
