A mediados de la década de 1990, el mundo del espectáculo argentino se sorprendió con una noticia inusual: Luis Alberto Spinetta, figura fundamental del rock y la poesía, iniciaba una relación con Carolina Peleritti, una de las modelos más prominentes del momento. Esta unión, que para muchos parecía improbable, se extendió por cuatro años y se convirtió en un tema recurrente en revistas y medios, simbolizando para algunos la convergencia de dos universos aparentemente distantes.
Una carrera en la cima del modelaje
Carolina Peleritti irrumpió con fuerza en la escena a principios de los noventa, rápidamente posicionándose como una de las figuras más solicitadas. En una época dominada por agencias como la de Pancho Dotto, su estilo criollo y distintivo la diferenciaba de otras colegas, logrando un lugar central junto a nombres como Araceli González. Su imagen era tan reconocible que incluso fue caricaturizada en publicaciones de la época, evidenciando su estatus de ícono mediático.
El encuentro que cambió el rumbo
La relación con Spinetta, quien por entonces lideraba la banda Los Socios del Desierto y atravesaba conflictos con las discográficas, significó para Peleritti una inmersión en un mundo artístico diferente. El músico, veinte años mayor, la incluyó en el videoclip de “Mi elemento”, tema de su banda, integrándola simbólicamente en su obra. Según relataría la propia modelo en entrevistas posteriores, fue una etapa de descubrimientos musicales y personales intensos.
Un giro profesional definitivo
Tras la ruptura, a fines de los noventa, la trayectoria de Peleritti dio un vuelco total. Decidió alejarse por completo del mundo de la moda y las pasarelas para enfocarse en su vocación actoral, que ya cultivaba en paralelo durante su época de modelo. “Había algo disociado en mí. Quería ir hacia un lugar, pero me iba muy bien en lo otro”, explicaría años después, refiriéndose a la tensión entre ambas profesiones.
Construcción de una nueva identidad artística
El cambio no fue inmediato. Peleritti invirtió en su formación, tomó clases y comenzó a construir una carrera desde cero. Sus primeros pasos incluyeron participaciones en series de televisión como “099 Central” y “Tiempo final”, además de incursiones en teatro off. Poco a poco, fue ganando espacio en el cine, con roles en películas como “El lado oscuro del corazón 2” y “XXY”, y logrando su primer protagónico cinematográfico en 2007 con “¿Quién dice que es fácil?”.
La música como legado personal
Otro aspecto menos conocido de su transformación fue su acercamiento a la música. Peleritti reveló que, durante su relación con Spinetta, comenzó a comprar instrumentos, adquiriendo una guitarra electroacústica y equipos de grabación. Si bien nunca desarrolló una carrera musical pública, esta faceta quedó como un testimonio personal de aquel período y de su búsqueda de una voz propia más allá de la imagen.
Hoy, Carolina Peleritti mantiene un perfil alejado de la exposición masiva, centrado en su trabajo actoral. Aunque evita profundizar en detalles íntimos sobre su pasado con Spinetta, ha reconocido en diversas ocasiones el impacto transformador que esa relación tuvo en su vida, guiándola hacia el camino artístico que eligió seguir.
