El presidente Donald Trump anunció la salida de la fiscal general Pam Bondi, quien no logró concretar procesos judiciales contra figuras políticas señaladas por el mandatario. Su gestión fue criticada por cambios en las prioridades del Departamento de Justicia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la destitución de la fiscal general Pam Bondi. Según comunicaciones públicas del mandatario, una de las razones centrales de su descontento fue la incapacidad de Bondi para avanzar en procesos judiciales contra adversarios políticos como el exdirector del FBI James Comey, el senador Adam Schiff y la fiscal general de Nueva York, Letitia James.
El Departamento de Justicia, bajo el mando de Bondi, presentó casos contra algunas de estas figuras, pero fueron desestimados por los jueces. Estas acciones fueron calificadas por analistas como intentos de utilizar el sistema legal con fines políticos.
La gestión de Bondi también se caracterizó por un cambio en las prioridades del Departamento. Según reportes, se registró una caída en la cantidad total de casos federales impulsados y una reducción en el número de fiscales. En paralelo, el organismo incrementó su enfoque en la aplicación de las políticas migratorias de la administración Trump.
Otras áreas, como la persecución de delitos de cuello blanco y la aplicación de leyes como la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, habrían visto una disminución en su actividad. Asimismo, la histórica División de Derechos Civiles del Departamento orientó sus acciones hacia nuevos frentes bajo el liderazgo de Harmeet Dhillon.
El manejo del caso Jeffrey Epstein por parte de Bondi generó críticas bipartidistas en el Congreso, lo que derivó en la aprobación de una ley para forzar la divulgación de archivos relacionados. La salida de Bondi del gabinete marca el fin de una gestión que, según observadores, transformó significativamente el rol y las funciones del Departamento de Justicia federal.
