El presidente de Estados Unidos amenazó con atacar infraestructura civil iraní si no se desbloquea el paso marítimo clave para el comercio global de hidrocarburos. Teherán respondió con advertencias de represalias.
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum al gobierno de Irán, exigiendo la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de las exportaciones mundiales de hidrocarburos. A través de sus redes sociales, Trump advirtió que, de no cumplirse, este martes sería “el día de las centrales eléctricas y el día de los puentes”, en referencia a posibles ataques contra esa infraestructura civil.
El mandatario estadounidense dio un plazo de 48 horas para alcanzar un acuerdo que desbloquee el paso marítimo, cuyo cierre ha impactado severamente en la economía mundial. En declaraciones posteriores a Fox News, Trump afirmó que existen oportunidades de llegar a un acuerdo, pero reiteró su postura: “Si no cierran un acuerdo, y pronto, estoy considerando hacerlo volar todo por los aires y tomar el control del petróleo”.
Las autoridades iraníes rechazaron de inmediato el ultimátum. Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, respondió en la red social X que “acciones insensatas están sumiendo a Estados Unidos en un auténtico infierno” y que “toda nuestra región arderá”. Por su parte, el general Ali Abdollahi Aliabadi calificó la advertencia de Trump como “una acción impotente, nerviosa, desequilibrada y estúpida”.
Rusia, aliado de Irán, también condenó las amenazas a través de la oficina del canciller Serguéi Lavrov, instando a Washington a abandonar “el lenguaje de los ultimátums” y retomar las negociaciones.
En un contexto de escalada, Irán lanzó este lunes nuevos ataques con misiles y drones contra Israel, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, advirtiendo de represalias “devastadoras” si Estados Unidos cumple sus amenazas. Israel informó de una nueva serie de ataques contra objetivos en Teherán. Paralelamente, los Guardianes de la Revolución iraníes anunciaron la muerte de su jefe de inteligencia, el general Majid Khademi, en un bombardeo atribuido a fuerzas “estadounidenses-sionistas”.
