El golfista norirlandés Rory McIlroy se consagró campeón del Masters de Augusta por segundo año consecutivo. En su discurso, agradeció el apoyo de su esposa, Erica Stoll, y su hija Poppy, tras superar una reciente crisis matrimonial.
Rory McIlroy se coronó en el Masters de Augusta por segundo año consecutivo y volvió a vestir el famoso saco verde que otorga este distinguido torneo de golf. El norirlandés, de 36 años, defendió el título y se impuso con un total de 276 golpes (-12), tras una vuelta final de 71 (-1) que estiró la definición hasta el último tiro.
Tras el tiro final, el golfista estalló de emoción por el nuevo título en su carrera y, de inmediato, se abrazó con su hija Poppy, fruto del matrimonio con Erica Stoll, quien también formó parte del especial festejo. “Quiero agradecer a las personas que están a mi izquierda. Primero y principal, a mi esposa e hija, Erica y Poppy. Ellas tienen que aguantarme en casa y, créanme, a veces eso es algo difícil de hacer. Pero han sido mi mayor apoyo y, como saben, esta se ha convertido definitivamente en la semana favorita del año de Poppy”, destacó el golfista, en conferencia de prensa, sobre la presencia y el apoyo de sus seres queridos.
La relación entre McIlroy y Stoll tuvo al golf como nexo. Durante varios años, ella trabajó para la PGA (el principal circuito de golf estadounidense) como oficial de transporte, administradora de oficina y coordinadora de operaciones de voluntarios para campeonatos. El primer contacto entre ambos se dio en 2012 cuando la mujer ayudó al norirlandés a llegar a tiempo a un partido de la Ryder Cup. Desde ese día, ambos quedaron en contacto. Tras la ruptura de una relación anterior de McIlroy, en 2015, la pareja comenzó a pasar tiempo juntos hasta que formalizaron su vínculo.
El 22 de abril de 2017 la pareja se casó y celebró su boda en el castillo de Ashford, en Irlanda. Tres años después, en agosto de 2020, nació su hija Poppy. Sin embargo, en mayo de 2024, McIlroy presentó una petición de divorcio, lo que generó sorpresa. Posteriormente, el golfista anunció que había retirado la solicitud. “En las últimas semanas, Erica y yo nos hemos dado cuenta de que nuestro mejor futuro era como familia. Afortunadamente, hemos resuelto nuestras diferencias y esperamos con ilusión un nuevo comienzo”, afirmó el deportista en una entrevista con The Guardian.
Rory y Erica constituyeron, a la par de su matrimonio, una serie de negocios en conjunto para salvaguardar el patrimonio de la familia. Con propiedades en Irlanda del Norte y en Londres, ambos mantienen su residencia principal en Florida debido a que en este sitio geográfico se encuentran las mejores condiciones climáticas para el entrenamiento del golf.
