Germán Iturriza, consultor de mercados, analizó la inflación de marzo en un contexto internacional complejo, marcado por conflictos geopolíticos y presiones sobre los costos.
En una jornada marcada por la publicación del dato de inflación de marzo (3,4%) y la tensión global por el conflicto en Medio Oriente, el consultor de mercados de granos Germán Iturriza analizó la situación económica. Iturriza enmarcó el dato inflacionario dentro de un fenómeno internacional: “No podemos dejar de destacar que marzo está impactado por el conflicto y la suba de costos a nivel global”.
En ese sentido, explicó que no se trata de un problema exclusivamente argentino: “Todos los países están con estas dificultades”, aunque con variaciones menores en la región. Asimismo, subrayó que el contexto global condiciona las decisiones de política económica. “Nadie quiere tocar las tasas de interés porque nadie quiere producir una dificultad o una baja en la actividad económica”, planteó, lo que deriva en estrategias alternativas para contener precios.
Iturriza resaltó que al foco macroeconómico se le suma un problema operativo crítico en plena cosecha: “Tenemos Puerto Valladolid, Puerto Quequén, bloqueados por reclamos del sector de transporte”. El impacto es directo sobre la cadena agroexportadora: “Hay una preocupación muy grande por el sector de transporte sobre cómo se va a amortiguar este incremento muy fuerte del petróleo”. En este contexto, sintetizó la situación: “Tenemos como una triple Nelson, ya no es doble, sino triple Nelson en términos económicos”.
Uno de los ejes centrales fue la debilidad del dólar a nivel global. Según el entrevistado, “la gran mayoría de las monedas está apreciándose contra el dólar norteamericano”, lo que no implica fortaleza generalizada sino un debilitamiento de la divisa estadounidense: “Hay una, la de referencia, que está perdiendo peso en el plano comercial”. Este fenómeno responde a cambios estructurales. “Muchos bancos centrales de los principales países del mundo están comprando oro a un ritmo muy fuerte comparado con los últimos 20 años”, expresó, lo que evidencia una búsqueda de alternativas al dólar como reserva de valor.
