La empresa de retail, fundada en 1951, culmina su proceso de quiebra con el cierre de sus tres últimas sucursales y la transferencia de activos para el pago de deudas.
El proceso de quiebra de Garbarino avanza hacia su etapa final con el cierre de sus últimos locales y el inicio de la liquidación de bienes, ordenada por la Justicia. El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, dispuso la medida luego de que la empresa no lograra renegociar su deuda ni conseguir inversores en un último intento por salir a flote.
Se concretó el cierre de las tres últimas sucursales que permanecían abiertas en la ciudad de Buenos Aires: en Avenida Cabildo, casi Juramento, en Belgrano; en la calle Uruguay, frente a Tribunales; y el outlet de Almagro. En paralelo, comenzó la transferencia de los bienes de la empresa a la sindicatura, que tendrá a su cargo la administración y posterior liquidación de los activos para afrontar el pago de las deudas.
Hasta el 24 de junio, los acreedores podrán presentar sus reclamos en el proceso de verificación del pasivo, que incluye a entidades bancarias, proveedores y exempleados. La medida se enmarca en la inhibición general de bienes y la prohibición de continuar con la actividad comercial.
Entre los activos a liquidar figuran las plantas industriales Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, que se encontraban paralizadas. Estos establecimientos no lograron venderse en instancias previas y ahora integran el conjunto de bienes a subastar.
Fundada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino, la empresa creció hasta convertirse en uno de los grandes jugadores del retail argentino. Su modelo de negocio se apoyó en la venta de electrodomésticos en cuotas. Durante su etapa de mayor expansión, llegó a contar con más de 240 sucursales y a emplear a 4.500 personas.
A partir del año 2016 la firma comenzó un proceso de caída. La devaluación de 2018, junto con la elevada inflación y las altas tasas de interés afectaron la demanda. En 2020 la empresa cambió de manos, siendo adquirida por el empresario Carlos Rosales. La pandemia de COVID-19 agravó el desequilibrio financiero, con una caída pronunciada de las ventas.
En noviembre de 2021, Garbarino ingresó en concurso preventivo de acreedores. Tras negociaciones judiciales sin éxito entre 2022 y 2025, y el fracaso de un último proceso de salvataje, el Juzgado Comercial Nº7 decretó la quiebra definitiva de la compañía en marzo de 2026.
