El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, declaró este miércoles que el auto judicial que imputa al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero “está muy bien escrito” y afirmó que, de ser ciertos los hechos, “es una mierda”. La imputación por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental genera posturas divergentes entre los socios del Gobierno.
El portavoz de Esquerra Republicana (ERC), Gabriel Rufián, se refirió este miércoles al auto del juez José Luis Calama que imputa al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Durante una sesión de control en el Congreso de los Diputados, Rufián afirmó: “Yo hoy estoy jodido” y señaló que “el auto está muy bien escrito”. También expresó: “Si esto es verdad, es una mierda”.
Rufián indicó que tiene “un enorme afecto a Zapatero, pero también tengo ojos en la cara”. Sostuvo que “esto no existiría si Zapatero no fuera un enorme activo electoral para la izquierda”, que “hay una cacería judicial” y que “Felipe (González), (José María) Aznar y (Mariano) Rajoy se lo merecen mucho más”. No obstante, puntualizó: “La izquierda somos otra cosa” y preguntó: “¿Dónde acaba el lobbismo y empieza el tráfico de influencias?”.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió a Rufián que “el plan es seguir gobernando”. Durante su intervención, Sánchez aconsejó al Partido Popular que antes de hablar de corrupción “se mire al espejo” y subrayó que no habrá elecciones generales hasta 2027, deslizando que todo pudiera ser una estrategia política: “Al Gobierno se llega con votos, no con atajos”.
Por su parte, la portavoz de Podemos, Ione Belarra, declaró: “No pinta bien el auto”. Horas antes, desde ambas formaciones se apuntaba al lawfare para explicar las acusaciones contra el expresidente.
Este martes, la Audiencia Nacional notificó a Rodríguez Zapatero que debe acudir a declarar el 2 de junio en calidad de investigado por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en el marco del caso Plus Ultra. Agentes de la UDEF registraron el despacho del expresidente del Gobierno y las oficinas de la agencia de sus hijas, Laura y Alba. El juez Calama sitúa al socialista en el “vértice” de una red de influencias internacional en operaciones de divisas, oro y petróleo.
Los 88 folios del auto revelan presuntas maniobras para ocultar dinero, con facturas falsas de 50.000 euros, una sociedad offshore en Dubái y órdenes para borrar la palabra “comisión”. Calama apunta que Rodríguez Zapatero no participó en primera persona en los movimientos más delicados, si bien se actuaba en su nombre. Mensajes de la trama muestran cómo se forjó el rescate de la aerolínea, con una secuencia temporal de reuniones y contactos dirigidos a influir en el órgano competente.
