La actriz argentina Soledad Silveyra habló sobre su vínculo con China Zorrilla, su carrera y el documental “El último viaje a China”, en una entrevista con NOTICIAS.
La actriz Soledad Silveyra, en una entrevista con el medio NOTICIAS, se refirió al documental “El último viaje a China”, dirigido por Alejandro Maci, que se estrenó en el último BAFICI y ahora se exhibe en cines. La película, en blanco y negro, recorre la vida de la actriz uruguaya China Zorrilla a través de una conversación entre Silveyra y Carlos Perciavalle.
Silveyra afirmó que Zorrilla fue una “gran maestra” tanto en el oficio como en la vida, y destacó que el documental “refleja a la China en su máxima expresión”. Agradeció al productor argentino Pablo Echarri, al productor uruguayo Alfredo Caro y a la empresa Buquebús, que —según dijo— “me dio bolilla… porque la China vivía en Buquebus, dormía ahí”. Silveyra señaló que buscaba un homenaje rioplatense para Zorrilla y que ahora la actriz tendrá un barco eléctrico en Buquebús que llevará su nombre.
Consultada sobre si el público joven verá el documental como una rareza, Silveyra indicó que “todo lo que decís está desapareciendo y justamente por eso quiero que los jóvenes vean esta película, para que aprendan que se puede vivir mejor con más educación”. También expresó su envidia por la educación que recibió Zorrilla, a quien describió como “una mujer moderna por sobre todas las cosas, en épocas donde ser independiente y no vivir solamente para formar una familia y acompañar la carrera de un hombre estaba mal visto”.
Silveyra relató que comenzó a trabajar a los 12 años y que su familia de San Isidro reaccionó negativamente a su deseo de ser actriz. “Una de mis tías me dijo: ‘Por favor, sacate la y griega del apellido’. Entonces le contesté: ‘No me lo voy a sacar de ninguna manera'”, declaró. Sostuvo que la idea de ser actriz surgió de un amigo de la familia, el actor Zelmar Gueñol, y que su motivación inicial fue económica: “Lo único que quiero es ganar un mango porque a la sopa con arroz que comemos todos los días no me la banco más”.
La actriz afirmó que la profesión “me dio mucho valor” y “me enseñó a pararme en la vida”. Señaló que, a pesar de haber empezado a trabajar de niña, “nunca nadie intentó tocarme, nunca pasé por un mal momento” y que la trataban “con un cuidado especial” por la situación de fragilidad familiar.
En relación con la película “Últimos días de la víctima”, dirigida por Adolfo Aristarain y protagonizada por Federico Luppi, Silveyra recordó que Aristarain “era una persona divina, pero muy exigente, no le gustaba que le agregaran texto”. Contó que en una escena improvisó la frase “¡Cogeme!” y que, para su sorpresa, la línea quedó en el filme.
Silveyra criticó la falta de obras de texto en el circuito comercial teatral. “Hay una devaluación de lo cultural que es enorme”, afirmó, y señaló que en el circuito comercial actual se presentan textos “muy superficiales, demasiado livianos”, aunque reconoció que el teatro independiente ofrece “títulos muy interesantes”.
La actriz también se refirió a su trabajo con Héctor Alterio en la obra “Sabor a miel”. Contó que en una escena le pegaba una patada a Alterio, lo que le provocaba un hematoma. “Nunca se quejó”, dijo Silveyra, quien agregó que pudo despedirse de Alterio cuando falleció, ya que se encontraba en Madrid.
Finalmente, Silveyra mencionó su participación como jurado en Showmatch y su promoción del K-Pop a través del Centro Cultural Coreano. “Esa la vi venir, la primera vez que me acerqué a un video musical coreano dije: ‘¡Esto es buenísimo!'”, afirmó, y destacó que los artistas de K-Pop “se preparan durante años”.
