La veterinaria Claudia Reyes desmiente tres creencias habituales sobre la salud y el comportamiento de perros y gatos, entre ellas la necesidad de que las hembras tengan una camada y la visión en blanco y negro.
Los perros y los gatos son parte indispensable de las familias y cada vez se conoce más sobre sus necesidades. Sin embargo, algunas ideas sobre su salud y comportamiento continúan transmitiéndose entre propietarios como si fueran ciertas. La reproducción de las hembras es uno de los ejemplos más comunes, con la creencia de que una perra o una gata debería tener al menos una camada durante su vida.
No existe una recomendación veterinaria que indique que las hembras necesiten ser madres para estar más sanas. La veterinaria Claudia Reyes ha hablado en sus redes sociales sobre este y otros dos mitos que asegura seguir escuchando a diario: “Tener una camada no aporta ningún beneficio para la salud ni tampoco previene ninguna enfermedad reproductiva”.
1. Las perras y las gatas necesitan tener una camada
La idea de que una gestación puede ser beneficiosa para el organismo del animal no está respaldada por la evidencia científica. Existen enfermedades del aparato reproductor que solo pueden aparecer mientras determinados órganos permanecen presentes. Una de las más conocidas es la piometra, una infección del útero potencialmente grave que afecta a hembras no esterilizadas.
También existen los tumores mamarios, aunque la relación con la esterilización es más compleja y depende de distintos factores. Un estudio realizado con la participación de investigadores de la Universidad de Murcia y la Universitat Autònoma de Barcelona analizó 104 tumores mamarios pertenecientes a 97 perras. El 65,4% fueron malignos, una cifra que permite dimensionar la importancia de esta enfermedad en la medicina veterinaria.
La esterilización tampoco debería entenderse como un hecho homogéneo para todas las mascotas; deben considerarse factores como la edad, el sexo, la raza y las características de cada animal.
2. Un gato ronronea cuando está contento
El segundo mito resulta especialmente curioso porque es común relacionar el ronroneo con un gato tranquilo. Habitualmente puede ser así, pero no siempre significa que el animal esté disfrutando.
“Aunque los gatos suelen ronronear cuando están relajados, también lo pueden hacer ante una situación de estrés, miedo o dolor”, explica Reyes. Por eso, si se observa únicamente el sonido, se puede interpretar mal lo que le está sucediendo.
El comportamiento debe observarse en conjunto. Si un gato ronronea pero también se esconde más, pierde el apetito, modifica su postura o deja de comportarse como habitualmente, el ronroneo por sí solo no debería interpretarse como una señal de bienestar.
3. Los perros y los gatos ven en blanco y negro
Otra de las creencias difundidas durante años es que estos animales observan un mundo prácticamente gris. También es falsa. Perros y gatos pueden percibir colores, aunque no exactamente de la misma manera que las personas.
Reyes explica que su visión es dicromática y que distinguen especialmente los tonos azules y amarillos, mientras que tienen más dificultades con otros como los rojos y verdes. Su forma de ver el mundo es diferente, pero no carece de color.
