En su edición 2026, la exposición Experiencia Living transforma el complejo Remeros Beach, en Tigre, en un laboratorio vivo donde el arte y el diseño de interiores se fusionan. La propuesta reúne 14 departamentos completamente amueblados y decorados, cada uno con una narrativa única, en los que se han integrado un centenar de obras de arte cuidadosamente curadas. El objetivo central del evento es desmitificar la posesión de arte, presentándolo como un elemento alcanzable y orgánico dentro de cualquier hogar.
Una curaduría que acompaña el proceso
Stefy Jaugust, curadora de Diderot.Art, explica que su labor se asemeja a cultivar una planta, acompañando cada etapa desde la idea inicial hasta la concreción final. “Trabajamos codo a codo con cada arquitecto y diseñador para encontrar la pieza que realmente dialogue con su propuesta”, detalla. Este año, la selección artística presenta un equilibrio entre obras figurativas y abstractas, con un notable incremento en la presencia de fotografía y escultura respecto a ediciones anteriores.
El diálogo entre el espacio y la obra
La interacción es la clave del éxito de la muestra. Angie Braun, directora y cofundadora de Diderot, destaca la riqueza del trabajo conjunto entre curadores, artistas y profesionales del espacio. “Es un placer observar cómo las obras se integran y conversan con cada ambiente”, afirma. En algunos casos, como en el departamento de la arquitecta Sara Plazibat, se realizaron producciones artísticas a medida, creadas específicamente para ese entorno por la artista Sofía Ferreria.
La perspectiva de los artistas
Para los creadores, ver sus obras en un contexto real de vida es una experiencia transformadora. La artista María Marta Fasoli expresó su fascinación por el lugar elegido para su pieza, un comedor diario que refleja el mundo íntimo que busca transmitir. “La curaduría fue excelente. De repente encontrás una pieza colorida y descubrís que podría formar parte de tu casa”, comentó.
Rosario López Ercoli, quien forma parte de la comunidad de Diderot hace cinco años, valora la visibilidad y accesibilidad que genera la muestra. “Que estudios tan importantes expongan mi obra es un placer enorme. En cada rincón se aprecia cómo el espacio y la obra se potencian mutuamente”, señaló. La diversidad es otra característica: en un mismo ambiente conviven artistas emergentes y consagrados, con obras de distintos tamaños y lenguajes.
Derribando barreras
El lema de esta edición podría resumirse en “correr el foco de lo escenográfico”. La iniciativa busca derribar la percepción de que el arte en el hogar es un lujo inalcanzable o meramente decorativo. En su lugar, promueve una forma de habitar donde la convivencia con piezas artísticas sea algo natural y enriquecedor. El cierre del proceso, con la instalación masiva de las obras en los distintos espacios, representa para los organizadores el fruto final de un intenso trabajo en equipo, una semilla que germina y da vida a nuevos modos de entender el espacio doméstico.
